Castilla y León registra valores de exposición radioeléctrica “muy inferiores” a los niveles recomendados por la legislación española, que establece como nivel máximo permitido 28 V/m (nivel de referencia) o superior, y en Segovia se fija en 6 V/m y fija las condiciones de protección del dominio público radioléctrico, de emisiones y las medidas de protección sanitaria frente a las mismas. Además, los niveles de exposición a las radiaciones cumplen con “amplísimo margen” los de referencia fijados por el Real Decreto de 2001, y muchos de los valores registrados en las zonas céntricas de las ciudades caen por debajo del umbral de sensibilidad de los aparatos de medida.

Así lo pone de manifiesto un estudio, que acaba de publicarse, fruto del convenio de colaboración entre la Consejería de Sanidad, a través de la Agencia de Protección de la Salud y Seguridad Alimentaria, y la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Telecomunicación de la Universidad de Valladolid, que se inició hace cuatro años por el interés social sobre este tema, en especial, a raíz de la supuesta implicación de las radiaciones en la acumulación de casos de cáncer y teniendo en cuenta que cuanto más elevada sea la frecuencia de una radiación, mayor es la probabilidad de que cause efectos nocivos para la salud.

En concreto, el estudio recoge que “se puede concluir que está garantizado un elevado nivel de protección de la salud para los castellanos y leoneses en referencia a la exposición electromagnética a las radiaciones ionizantes en el rango de frecuencias de la telefonía móvil, televisión y radio”, según ratificó además, el director general de la Agencia de Protección de la Salud, Jorge Llorente, que explicó que los niveles están “muy por debajo de los límites fijados por diversos organismos y que también se consideran seguros para la salud”.

Llorente indicó que el estudio se realizó sobre los tipos de frecuencias que más preocupan a la población, en función de las encuestas y barómetros sobre los que trabaja la Agencia, y precisó que los ciudadanos tienen que estar tranquilos por los resultados. Además, añadió que, como garante de la seguridad y la salud de la población, la Agencia continuará estudiando otras radiofrecuencias asociadas al constante desarrollo de las nuevas tecnologías y que obligan a garantizar que la población no se encuentre en situación de riesgo. “No vamos a abandonar nunca la vigilancia. Cuando surjan nuevas tecnologías seguiremos vigilando, porque ésta es nuestra labor y obligación reconocida”.

 

Más de 3.000 puntos de medición

Para llevar a cabo la investigación, se realizaron medidas en 3.001 ubicaciones de banda ancha y 108 estrecha de las nueve provincias, con el fin de medir los puntos de mayor exposición radioeléctrica. Así, se identificaron zonas accesibles para el público general próximas a centros emisores; lugares de residencia habitual en distancias cortas desde las antenas radiantes, en particular en la dirección de máxima radiación de éstas; así como en edificios, escuelas, hospitales y parques públicos, entre otros lugares, próximos a las estaciones.

También, se analizaron las características generales de la señal radiada, la altura, orientación, dimensiones y directividad de los sistemas radiantes; la presencia de más fuentes de señal radioeléctrica y otros parámetros técnicos adicionales que pudiesen condicionar el resultado de la medida. En estos momentos, las emisiones radioeléctricas presentes con mayor intensidad en las ciudades son no ionizantes. Las provocan las líneas eléctricas de transporte de energía; equipos relacionados con la generación, transporte o uso de energía eléctrica; líneas de alta y media tensión; electrodomésticos (neveras, secadores de pelo, etc.), concias de inducción; antenas de radio; televisiones, microondas, radares, etc.

 

Estudio por provincias

El estudio indica que de las 3.001 ubicaciones en las que se midieron las emisiones radioeléctricas de banda ancha, 241 se correspondieron con la provincia de Ávila, donde también se analizaron diez ubicaciones de banda estrecha. Al igual que en el resto de provincias, las medidas se realizaron a nivel del suelo, en calles, parques y otras zonas accesibles por el público en general.

Todas las medidas efectuadas en la ciudad de Ávila mostraron siempre niveles muy bajos respecto a los límites legales establecidos por la legislación española. Lo mismo ocurrió en Burgos, donde se midieron los niveles de emisiones radioeléctricas en 324 lugares de banda ancha y 15 estrecha; en León fueron 480 y 14, en cada caso; en Palencia, 210 y siete; en Salamanca, 393 y diez; en Segovia, 269 y once; en Soria, 184 y ocho; en Valladolid, 600 y 22, y en Zamora, 300 y 11.