Comer en Castilla-La Mancha es comer bien. Prueba de ello es que la comunidad alberga una gran cantidad de productos con Denominación de Origen, que garantizan la calidad de estos alimentos y que tienen su origen en uno de los oficios más antiguos que se desarrollaban en la zona: el pastoreo. Es por ello, que la mayoría de sus productos y sus recetas tienen siglos de tradición y están elaboradas con productos procedentes de la naturaleza, como puede ser la miel de La Alcarria, el vino y el queso manchegos.

El queso manchego, es uno de esos productos típicos de la comunidad y únicos en el mundo. Este producto está elaborado con la leche de ovejas de raza manchega con un periodo mínimo de maduración de 60 días. Se trata de un queso graso que conserva todas las propiedades de la leche con la que se elabora, y que posee una gran cantidad de proteínas y vitaminas como la A, D y E.

Los vinos de la zona, conforman el maridaje ideal para disfrutar, por ejemplo, de esos quesos manchegos. Este ‘oro rojo’ se conformó como Denominación de Origen en el año 1973, posicionándosee como la más extensa del planeta, gracias a sus más de 30.000 kilómetros cuadrados, 182 municipios, 22.000 viticultures y 288 bodegas que evidencian el potencia vitícola de la zona,  gracias a la elaboración de unos vinos de elevada calidad, como es el caso de la D.O Valdepeñas, que viene dada por características ambientales y climatológicas que posee Castilla la Mancha, como la heterogeneidad del relieve o la profundidad de los suelos.

La producción vitícola de la zona, ha conformado también su entorno paisajísitco, por lo que viajar por La Mancha, es viajar por tierras salpicadas de viñedos y bodegas que dan Castilla la Mancha un carácter especial e inconfundible.

Más allá del vino y del queso, encontramos otros productos que son también Denominación de Origen y que complementan la riqueza gastronómica de la zona. prueba de ello son, por ejemplo, la miel de La Alcarria, región que produce este alimento con una sutileza; o el aceite de esta misma región, elaborado a partir de la variedad de aceituna Castellana o Verdeja.

Castilla-La Mancha posee numerosos platos tradicionales que otorgan a la comunidad un importante patrimonio gastronómico con interesantes recetas como el pisto manchego, elaborado normalmente con pimientos, tomate, ajo y calabacín, y que suele acompañarse con huevos fritos. La perdiz roja escabechada, el gazpacho manchego o la sopa de ajo, complementan algunas de las recetas más típicas de la Mancha y que garantizan la calidad y la riqueza gastronómica de la comunidad, avalada por los más de 3000 restaurantes que posee.

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