HUGO MARTÍN ISABEL 4º C. Instituto Mariano Quintanilla

 

¿Quién no conoce la bella historia de amor entre Romeo y Julieta, dos personas que se amaron, pero que no pudieron hacer público su amor, debido a que pertenecían a familias enfrentadas?

Hoy en día, se podría comparar esta historia, creada por W. Shakespeare, con la de numerosas parejas homosexuales, que en algunos países, no sólo no pueden casarse, sino que la sociedad se escandaliza ante esta situación, castigándola incluso con la pena de muerte.

Muerte que también encontraron Romeo y Julieta por no aceptar que no podían amarse.

La sociedad y los estados de estos países se han convertido en los Capuleto y los Montesco actuales, que por razones diversas, como religión, tradicionalismo, etc.…, no aprueban ni asimilan la idea de que dos personas del mismo sexo puedan quererse igual que dos personas de sexo contrario.

El artículo 16 de los derechos humanos dice que “los hombres y las mujeres, a partir de la edad núbil, tienen derecho, sin restricción alguna por motivos de raza, nacionalidad o religión, a casarse y fundar una familia; y disfrutarán de iguales derechos en cuanto al matrimonio, durante el matrimonio y en caso de disolución del matrimonio.”

Entonces ¿Abolir los matrimonios homosexuales no sería atentar contra los derechos humanos?

En muchos países las parejas homosexuales tampoco pueden adoptar hijos y por lo tanto no pueden crear una familia ¿no se está volviendo a abolir un derecho humano?

Los personas que se escandalizan ante estas adopciones, se defienden diciendo que estos niños estarían marcados por la sociedad, porque no son hijos de un padre y de una madre “como toda la vida”, pero me gustaría saber si se han parado a pensar que hay muchos niños viviendo en algunos países, donde se les explota trabajando de sol a sol, no tienen educación, ni sanidad, por no tener, algunos no tienen ni padres. ¿Dónde están los derechos humanos de esos niños? ¿Quién ha decidió por ellos, que la vida que llevan es mejor que una crítica social producida por vivir en una familia diferente?

El artículo 7 de los derechos humanos dice que “todos son iguales ante la ley y tienen, sin distinción, derecho a igual protección de la ley.”

Si el matrimonio civil es parte de la ley, cualquier persona debería poder casarse con otra.

Tal vez, la cuestión se plantea porque todavía el término persona no está suficientemente extendido en la sociedad. Aún existen leyes que marcan diferencias entre hombres y mujeres, cuando deberían referirse a la persona.

¿Qué marca la diferencia entre el amor de un hombre y una mujer, entre dos hombres o entre dos mujeres? ¿Alguien sabe la respuesta? ¿El amor no es amor al fin y al cabo?

Si tantos años atrás Romeo y Julieta se envenenaron y murieron por no poder disfrutar de su amor, en pleno siglo XXI la sociedad no debería ser el veneno de ningún amor.

Si el amor es lo más bonito de la vida, deberíamos conseguir que nadie tuviera que morir por amor.