Recuerdo que estaba frente al ordenador seleccionando las películas que iba a ver en San Sebastián. Quería alguna de la sección oficial, Perlas de otros festivales, Nuevos directores, un poco de todo. Sólo iba a estar 3 días y quería aprovechar al máximo. Recuerdo que después de haber leído la sinopsis de algunas películas llegué a la de Pa Negre y pensé: “otra sobre la Guerra Civil”. Automáticamente pinché en la siguiente película y la borré de mi pensamiento tan pronto como apareció el siguiente fotograma y su sinopsis. Sólo llevaba un par de horas en San Sebastián y (mientras comía pintxos como si no hubiera mañana) oía a todo el mundo hablar maravillas sobre la de Agustí Villaronga. Y pensé: “Vaya, un año más, me he equivocado. Tenía que haber sacado entradas para ver Pa Negre”.

El otro fin de semana, con las 14 nominaciones de los Goya y las 100 críticas leídas a mis espaldas, fui al cine a ver Pa Negre en su regreso a las carteleras por obra y gracia de La Academia de las Artes y las Ciencias. Qué pena no haberla visto antes, qué pena no habérsela recomendado a mis amigos, qué pena no haber escrito antes sobre ella, sobre sus protagonistas, sus actores, su idioma, sus luces, sus sombras. Qué pena haber ido de listilla.

Pagué 8 euros por verla, porque ignoraba que la Filmoteca estaba haciendo un ciclo sobre los Goya y la programaba por sólo 2 €. Muchas veces pienso que me encantaría cobrar más sólo para no escatimar en películas. Se acercan los Goya y los Oscar y me angustia la idea de no ver la mayoría de las nominadas por falta de pasta. Ahora creo que fueron los 8 euros mejor invertidos de la semana.

La película de Agustí Villaronga me conmovió, me interpeló y me hizo pensar. No le pido eso a todas las películas que veo, ni mucho menos, pero a esta sí. Le exigía, casi sin darme cuenta, que me sorprendiera, que me convenciera de que no eran 8 euros perdidos, que me contara algo que no me esperaba. Y todo eso sucedió. Sucedió que llevo dos días pensando en una historia bien interpretada y mejor escrita.

No es la primera vez que veo una película en catalán, pero sí la primera vez que me doy cuenta de la importancia que esto tiene. Ver la película en versión original subtitulada es la única cosa en la que no me equivoqué. Quería escuchar a sus actores al 100%, sin nada que se interpusiera entre su historia y la mía. El doblaje es como un piedra en el zapato o un pelo en la sopa.

Pa Negre se desarrolla en los años de la posguerra española, momento en el que demasiada gente actuaba como si no pasara nada. La familia de Andreu fingía ser normal, la de Los Manubens, tradicional . El maestro de la escuela fingía tener moral. Los vecinos fingían no entrometerse en la vida de los demás, los asesinos fingían ser inocentes y los inocentes… los inocentes eran niños obligados a crecer en tiempo record, a base mentiras.

Y Agustí Villaronga, junto a Emili teixidor, decide jugar en ese ir y venir de reproches, rencor y odio que genera la guerra. Y lo hace de una manera muy teatral, con excelentes interpretaciones como las de Nora Navas, merecidísima Concha de Plata en el Festival de San Sebastián o la joven actriz Marina Comas cuyo papel representa todo lo malo crecer antes de tiempo. Laia Marull, a la que di por desaparecida tras Te doy mis ojos, logró que me estremeciera con su mirada. Sergi Lopez sin embargo, me recordó demasiado al personaje que interpretaba en El laberinto del fauno.

Envuelta por la alegoría de las alas, los pájaros y la ganas de volar de algunos personajes, Villaronga busca diferentes caminos para expresar los horrores de una guerra y se intenta alejar de un discurso a menudo moralista y arquetípico. Son muchas las virtudes de Pa Negre pero la más notoria, la de no señalar con el dedo a vencedores y vencidos sino convertirlos a todos en víctimas, en protagonistas de un capítulo de la historia española que nunca debió escribirse.

No debí haber pasado por alto la película en aquella página web del Festival de San Sebastián. Ahora, sólo espero que Pa Negre recoja los frutos que tan bien ha sembrado y que en la gala de los Goya su nombre se escuche muchas veces.