Gerardo Salgado ocupa desde el pasado 15 de mayo la presidencia de la Federación Castellano y Leonesa de Transporte en Autocar, colectivo que agrupa a más de 250 empresas del sector -el 70 por ciento del total de la región-, que en su conjunto disponen de 2.400 vehículos y generan unos 3.000 puestos de trabajo directo. Salgado reclama, en esta entrevista a Ical, una ley regional de transporte de viajeros por carretera y ensalza el Transporte a la Demanda como una fórmula “adecuada que ayuda a optimizar los recursos”. Asimismo, analiza la repercusión en el sector del céntimo sanitario, que define como “el chocolate del loro”, aunque asume que el problema del sector no es este nuevo gravamen, sino “todos los céntimos que ha subido el gasóleo en estos últimos años”. Anualmente, el transporte público en autobús es utilizado en la región por 20 millones de pasajeros, y todos los días son 36.000 los escolares que se trasladan a su centro educativo en una de las 1.800 rutas contratadas por la Consejería de Educación.

 

¿Cuáles serán las líneas de trabajo de Fecalbús en los próximos años?

Vamos a dar continuidad al trabajo realizado hasta ahora por el anterior presidente, José Luis Rodríguez Cabezas de Herrera, defendiendo los intereses del sector y convirtiéndonos en interlocutores con la Administración. Además, reivindicaremos asuntos pendientes como la ley regional de transporte de viajeros por carretera, pero, sobre todo, defenderemos a un sector que no lo está pasando nada bien.

 

¿Qué efectos está tenido la crisis para el sector en Castilla y León? ¿Puede retrasar la renovación de la flota y, por tanto, afectar a la seguridad?

No, no debe influir. Nosotros tenemos unos compromisos legales que se traducen en contratos con la Administración y con el sector privado sobre la caducidad de los vehículos. Aunque los años no son los que marcan la vida de un vehículo, hay que recordar que los autobuses están obligados a pasar una ITV todos los años, y cada seis meses cuando el vehículo supera los cinco. Además, nosotros mismos nos hemos puesto las normas más rigurosas de Europa y, por ejemplo, un autobús dedicado al transporte escolar tiene un tope de uso de 16 años, edad que amplía hasta los 18 en caso de las líneas regulares. De todas formas, a pesar de la crisis, la calidad y la seguridad en el transporte no se van a peder.

 

¿Cómo están siendo estos primeros meses tras el establecimiento del céntimo sanitario? Se plantearon mecanismos para devolver el 50 por ciento del tramo autonómico de este tributo ¿Están funcionando?

Podemos decir que el céntimo sanitario ha sido el chocolate del loro. Nuestro problema no es el céntimo sanitario, son todos los céntimos que ha subido el gasóleo en estos últimos años. Si en el año 2001, el litro costaba 64 céntimos, ahora su precio es más del doble. No vamos a despreciar cuatro céntimos, pero no es el problema de fondo, aunque también hay que reconocer que esta subida ha llegado en el peor momento, cuando el gasóleo estaba más caro que nunca. Por otro lado, la devolución está aprobada y el compromiso es que se realice trimestralmente mediante el sistema de gasóleo profesional. Lo peor de todo es que este incremento del precio de los carburantes no hemos podido repercutirlo a nuestros clientes y estamos cobrando precios de hace quince años. De todas formas, tampoco la administración nos ha permitido trasladar este incremento del gasóleo a las tarifas.

 

¿Cómo se presenta el presente y el futuro del sector?

El presente pasa por ser realistas, por tomar decisiones políticas y empresariales que no especulen con una gran oferta cuando no hay demanda, y racionalizar los recursos que tenemos. Esta fórmula no es nueva y la mayoría de las empresas de transportes la han venido aplicando toda la vida, algo nos permite mirar al futuro con optimismo y seguir invirtiendo y apostando por el sector. Para afrontar ese futuro con más garantías lo que sí pedimos es que las reglas de juego no cambien tan a menudo.

 

¿Tendrá consecuencias para su sector que se pospongan inversiones en infraestructuras como las autovías o las circunvalaciones, y que a la vez se instaure un peaje por circular por autovías?

Somos conscientes de la actual situación y sabemos que todos debemos arrimar el hombro. Nosotros, a pesar de circunstancias muy difíciles, no nos hemos apartado a la hora de realizar nuestros servicios. De todas formas, las autovías del Duero y la Valladolid-León son fundamentales para el desarrollo económico de Castilla y León y ahora mismo, por la alta densidad de tráfico, el transporte por ellas es poco competitivo. Sobre el posible peaje, siempre se ha comentado que el transporte profesional estaría al margen.

 

¿Cómo avanzan los proyectos y obras de mejora de las estaciones de autobuses de la Comunidad?

Aquí hay que dejar claro que tenemos que ser racionales y tener en cuenta las posibilidades económicas y las necesidades reales, no puede ocurrir como con los aeropuertos. No puedes hacer unos grandes edificios que luego no se pueden mantener. Tampoco se pueden construir estaciones alejadas del centro de las ciudades para que luego nadie las utilice. Es preferible habilitar en zonas céntricas espacios para que los autobuses puedan parar sin problemas. Nosotros, al contrario que otros medios de transporte, tenemos la posibilidad de hacer un puerta a puerta, pero hoy en día parece que el autocar es un problema para cualquier alcalde. Creo que hay que facilitar este medio transporte, que sin lugar a dudas es el más flexible, y buscar paradas con sentido común y siempre pensando en el usuario.

 

Han reclamado carriles para autobuses en los accesos a las ciudades. ¿Mantienen esta petición? ¿Están preparadas las ciudades de Castilla y León para el tráfico de estos vehículos?

Para ser competitivos tenemos que reducir el tiempo de los trayectos al máximo. No puede ser que la entrada a cualquier ciudad de Castilla y León sea en tiempo más costosa que hacer cien kilómetros por autovía. Sólo estamos pidiendo una igualdad de trato con respecto a otros transportes, y que se habiliten carriles especiales para que los autobuses puedan competir en tiempo, algo de lo que carecen todas las ciudades de la región. También somos conscientes de que falta cultura de transporte público en la sociedad, como se demostró cuando se instaló el carril-bus en el paseo Zorrilla de Valladolid. Entonces mucha gente protestó y ahora todo el mundo está convencido de que fue un acierto. Si se pretende que la gente utilice el transporte público hay que darle alguna prioridad. El autocar es una solución barata para descongestionar el tráfico de las ciudades, por no hablar de que somos el medio de transporte más seguro y que el menos contamina el medio ambiente.

 

Castilla y León suele presumir del Transporte a la Demanda. ¿Es sostenible este servicio en periodo de crisis? ¿Es el momento de buscar nuevos usos, qué propuestas se están manejando?

Sí, sin duda. La fórmula es correcta, se trata de adecuar los recursos a las necesidades. Otra cosa es que nosotros seamos capaces de mejorar esa fórmula, que creo que es algo que nos incumbe a las empresas de transporte. Es una iniciativa perfecta para la Administración y el transportista y el reto no es otro que poder obtener mejores resultados. Siempre hay que equiparar la oferta con la demanda, pero sin olvidarnos de las necesidades de las personas. No podemos aislar a determinados pueblos por falta de servicios y, como no podía ser de otra manera, nuestro objetivo es dar servicio a toda la población de Castilla y León. Tanto nosotros como la Junta consideramos que la movilidad es un derecho de todos los ciudadanos, algo que ha servido para que en Castilla y León, gracias al trabajo de la Consejería de Fomento y de su dirección general de Transportes, estemos a la cabeza a la hora de garantizar este derecho gracias al Transporte a la Demanda. Independientemente de la complicada situación económica, hay que buscar ajustes necesarios para que en un servicio joven y nuevo como éste se optimicen los recursos. Esta es la mejor forma de que el servicio crezca y mejore, tanto para el ciudadano como para la empresa.

 

¿Qué papel cree que jugará en el futuro el transporte en autocar frente a servicios como la alta velocidad ferroviaria y el transporte aéreo en ‘low-cost’? ¿Cuáles son sus potencialidades?

Cada uno tenemos nuestra parcela, pero nosotros somos los más flexibles en cuanto a tiempo y espacio. Además, en el caso de Castilla y León, por su singularidad geográfica y demográfica, somos necesarios. El autocar tiene numerosas potencialidades, pero tenemos que seguir mejorando y ofreciendo un servicio de mayor calidad.