El sistema nacional de salud se juega su futuro y el consejero de Sanidad, Francisco Javier Álvarez Guisasola, no duda en reclamar al Estado que la financiación sea “finalista” y “suficiente”. No ve en la dispensación de ‘unidosis’ y el pago por acto médico la solución a los males que amenazan la sostenibilidad del modelo, aunque no esconde su propuesta de destinar parte de la recaudación de los impuestos que gravan el alcohol y el tabaco a financiar la sanidad. Entre tanto, su departamento trabaja para reducir más las listas de espera, una vez que el déficit de profesionales ya no es un “problema” para Castilla y León, que en nueve años ha modernizado sus infraestructuras y ahora dirige sus esfuerzos hacia la atención primaria y la telemedicina. Pese a los ajustes financieros, avanza en una entrevista concedida a Ical que en breve verá la luz el Plan de Investigación Biomédica y apuesta por la cirugía ambulatoria y las consultas de alta resolución.

 

El debate sobre la sostenibilidad del sistema sanitario está abierto. ¿Es el momento de plantearse un nuevo sistema sanitario?

Al incremento del gasto se le ha unido la crisis, que ha hecho que afloraran problemas larvados. Sin embargo, tenemos un sistema sanitario de alta calidad y muy eficiente en el gasto. A pesar de haya quien diga que se despilfarra, estamos por debajo de la media de la OCDE en porcentaje del PIB que se destina a sanidad. Actualmente, las restricciones presupuestarias obligan a tomar nuevas medidas, nuevas políticas sanitarias.

 

¿Comparte que el modelo actual ha tocado fondo, que no aguanta cuatro años más, como planteó el presidente de la Junta?

La sanidad no tiene precio, pero tiene un coste, que se incrementa año a año, porque aumentan las prestaciones. Además, la demanda individual también se amplía porque la esperanza de vida crece. Las personas jubiladas, que representan un 30 por ciento, son responsables del 80 por ciento del gasto en farmacia, gastan nueve veces más que las personas en activo. También se incorporan nuevas tecnologías, nuevos medicamentos. Se calcula que sólo en innovaciones tecnológicas, cada año se incrementa un 2,5 por ciento el porcentaje del PIB dedicado a sanidad. Sin embargo, para que un sistema sanitario esté al día y se mantengan los niveles de calidad tendría que aumentarse su presupuesto un seis por ciento anual.

 

La sanidad es una competencia que gestiona desde 2002 la Junta de Castilla y León. ¿La financiación que reciben del Estado es suficiente?

Las transferencias del Estado a la Comunidad no cubren el gasto en educación y sanidad. Por lo tanto, cuando el Estado no cumple su suficiencia financiera, si no queremos disminuir la calidad, tiene que ser la autonomía la que detrayendo el dinero de otras partidas, financie el servicio. Además, todos los consejeros de sanidad creemos que la financiación estatal debe ser finalista para que los ciudadanos sepan en qué se gastan los impuestos y qué cantidad pone cada administración.

 

También se han puesto sobre la mesa otras medidas como el céntimo sanitario

Algunos países tienen gravámenes específicos para productos que pueden ser a su vez gravosos para la sanidad. Podríamos incrementar o aplicar impuestos al tabaco y al alcohol que revirtieran en el sistema sanitario, aunque creo que los impuestos que se pagan ya son importantes. Respecto al céntimo sanitario, el Ministerio de Sanidad debe liderarlo para que no se produzcan desigualdades y se creen 17 sistemas de salud en España.

 

Entonces, ¿considera que el sistema nacional de salud ha saltado por los aires?

Yo no diría que existen 17 sistemas de sanidad. El sistema está bastante cohesionado, pero si es cierto que hay diferencias en algunas prestaciones, como el calendario de vacunaciones, que es fundamental en la prevención de enfermedades contagiosas. Hay voluntad en las comunidades autónomas para que el Ministerio lidere la coordinación del sistema. Trinidad Jiménez fue bastante receptiva, la nueva ministra lleva poco tiempo, pero de momento, nada de nada. Al principio de la legislatura yo tuve la percepción de que se confundía un mal gasto con una infrafinanciación. Sin embargo, Jiménez reconoció, y me consta, que el problema era una financiación insuficiente.

 

En su opinión, ¿es el momento de pensar en el ‘copago’?, Zapatero lo ha descartado

Lo que hay que reordenar es el ‘copago’ farmacéutico porque no puede pagar lo mismo un ‘mileurista’ que un ‘cuatromileurista’ por las medicinas. Es el momento de revisar el sistema porque lleva funcionando 40 años con las mismas características y deducciones. Aunque, siempre, manteniendo el principio de equidad y calidad. En cuanto al ‘copago’ por acto médico su función es evitar que se utilice mal el sistema. Esto debe estudiarse de forma detallada. Yo creo que es la última medida, primero habría que actuar sobre la financiación suficiente, finalista, el establecimiento de impuestos específicos y reordenando el ‘copago’ farmacéutico. Si en Castilla y León se cobrara un euro por acto médico, teniendo en cuenta que en 2010 hubo 45 millones de actos médicos, se obtendría 45 millones, cuando el gasto en sanidad asciende a 3.000 millones de euros. Debe ser lo último y muy ponderado.

 

¿A qué se refiere con reordenar el copago farmacéutico?

El porcentaje que se paga por los medicamentos podría depender de la renta de los enfermos. Con la distribución actual sólo pagan los activos y no las clases pasivas, también pagan los fármacos los parados de larga duración. Paga lo mismo el ‘mileurista’ que el ‘cuatromileurista’. Cuando se implantó la clase activa era superior a la pasiva, mientras ahora es a la inversa y, además, la clase pasiva consume muchos más medicamentos. Es un sistema, en mi opinión, desfasado.

 

¿Qué papel debe jugar la política de recursos humanos en el camino hacia la sostenibilidad del sistema?

Se trata del primer capitulo de gasto, por eso tenemos que llegar a un acuerdo a nivel estatal para racionalizarlos. Es necesaria una reorganización del sistema para que no se produzca una competencia entre comunidades autónomas. Tenemos que poner un poco de orden, porque ¿existe un sistema nacional de salud?, ¿no? Yo propongo que una mesa nacional de negociación sindical fije unos principios básicos y luego cada comunidad autónoma desarrolle su política de recursos humanos.

 

El gasto farmacéutico, una de las principales áreas de gasto, ha sido el flanco de un gran número de medidas

El Ministerio y las comunidades autónomas hemos hecho los deberes. El ahorro que se prevé en Castilla y León cuando todas las medidas estén desarrolladas alcanzarán los 100 millones de euros. En 2010, se redujo en 17 millones, ya que algunas medidas tuvieron sólo una vigencia de seis meses. Además, la Comunidad lleva ya tiempo implementado medidas de contención del gasto. En primer lugar, fomentando la información a la población, lo hacemos en colaboración con el Consejo Regional de Farmacéuticos para potenciar el uso racional; en segundo lugar, promovemos la mejora de la prescripción en enfermos ‘polimedicados’, un programa que lidera Salamanca. También hemos impulsado la prescripción de genéricos. En 2009 estábamos en el 26 por ciento y en noviembre de este año en el 33 por ciento. Además, en la prescripción por principio activo estamos en el 40 por ciento, lo que es una puerta abierta a la utilización de genéricos. Nuestra idea es seguir y alcanzar el 90 por ciento. Puede haber ciertas excepciones, el 100 por 100 no es siempre bueno.

 

La dispensación por ‘unidosis’, ¿qué posibilidades ofrece?

La ‘unidosis’ tiene muy poca eficacia en la reducción del gasto y bastantes problemas en la prescripción y el consumo. Tiene razón de ser en los enfermos agudos y fundamentalmente en la prescripción ambulatoria. En los hospitales ya existe y en los crónicos ya se aplica. Nosotros suponemos que la introducción de la ‘unidosis’ no ahorraría más de un millón de euros en la Comunidad. Tiene inconvenientes ya que obligaría a una nueva gestión de los fármacos por parte de las farmacias y los fabricantes, además de la dispensación de prospectos y que para el usuario las dosis no se diferencian al no presentarse en cajas. Yo le dije a la ministra, no se nos ocurra gastar más en la albarda que en el burro. Es cierto que es eficaz para otros sistemas como el anglosajón, que llevan con este modelo muchos años.

 

Respecto a las prestaciones que se han ido incorporando el sistema, ¿habrá que adelgazar el actual catálogo?

No se trata de reducirlas, sino que cuando se incorporen éstas sean perfectamente valoradas y financiadas. No se puede autorizar, como hace el Ministerio, nuevas prestaciones y obligar a las comunidades a financiarlas. Un ejemplo es el tratamiento para dejar de fumar. Habría que analizar la eficacia de esos tratamientos y su financiación. No se puede lanzar esa bola, porque luego las comunidades entran en déficit. Lo mismo ocurre con la Ley del Aborto. Por ello, propusimos que existiera a nivel central una comisión de evaluación de las prestaciones sanitarias, en la que participara las comunidades autónomas, para analizar la eficacia, desde un punto de vista científico, y su financiación.

 

Lo mismo ocurre con la incorporación de nuevas tecnologías y avances?

El gasto en infraestructura y tecnología asciende en Castilla y León a 200 millones, cuando el gasto en personal ronda los 1.700 millones y el gasto en farmacia los 1.000 millones. Tiene que haber a nivel nacional un conjunto de expertos que valoren la eficacia antes de incorporarlas. Por ello, Castilla y León se va adherir a la central nacional de compras que nos ha propuesto el Gobierno. Creemos que utilizando una economía de escala se puede adquirir productos de forma más barata.

 

En este escenario, ¿se está actuando con la suficiente ambición y urgencia que requiere la sostenibilidad del sistema?

Hay medidas que se están demorando más de la cuenta. Algunas se pactaron hace un año y se están desarrollando en un porcentaje pequeño. Le corresponde al Ministerio liderar estas iniciativas, por ejemplo, en recursos humanos. Si no somos capaces de poner en práctica el 90 por ciento o más de estas medidas corre peligro la sostenibilidad del sistema.

 

¿Las comunidades han actuado con responsabilidad en la gestión de sus competencias en materia sanitaria?

Las comunidades autónomas hemos sido responsables, porque sino tendríamos un mal sistema sanitario y muy caro. Sin embargo, yo me pregunto: ¿Hay un sistema sanitario homogéneo? Esa misión le corresponde al Ministerio y al Consejo Interterritorial, que sólo tiene competencias consultivas, pero no decisorias. Se debe reformar para darle más competencias, para que no sea un consejo al que se le oye pero que a veces no se le escucha. Por ejemplo, en materia de personal, ha habido una carrera sin fin. Eso hay que contenerlo a nivel central, sin inmiscuirse en la política específica. Se trata de marcar coordenadas y límites.

 

En base a ese argumento, ¿hay quien se ha apuntado al carro de que el Estado recupere competencias?

Soy un defensor del estado autonómico. Las comunidades autónomas han asumido el gasto del Estado porque gestionan la sanidad, la educación y la dependencia. En mi opinión, el sistema autonómico en otros países como Alemania funciona en dos sentidos. Cede competencias y en momentos determinados las recupera. En España, sólo ha funcionado en el sentido de ceder competencias. Eso ocurrió con la pandemia de gripe, es decir, que el Estado puede abocar competencias, si lo exigen las circunstancias. Es un proceso que debe funcionar en doble sentido.

 

Actualmente, ¿se dan esas circunstancias?

Yo creo que no, lo que ocurre es que el Gobierno no está cumpliendo con su función de coordinar.

 

Hoy por hoy, ¿cuál es la situación financiera del sistema sanitario de Castilla y León?

Hasta el momento actual, se calcula que el déficit entre lo presupuestado y lo gastado en España asciende a 12.000 o 13.000 millones de euros. Es evidente que se ha producido por una ‘infrafinanciación’ de la sanidad. Es importante saber con pelos y señales lo que se gasta el Estado y las comunidades autónomas. El dato de Castilla y León es difícil conocerlo y establecerlo como norma, porque es muy variable y dependen de muchas variables.

 

¿El pacto por la sanidad en la Comunidad continúa en vía muerta?

Al principio de la legislatura nos pusimos a trabajar en serio, el PP y el PSOE. Se avanzó mucho y en el verano de 2008 estaba a punto de firmarse, salvo pequeñísimas diferencias que se podrían contar con los dedos de una mano. Con la llegada de Óscar López a la Secretaría autonómica del PSCyL-PSOE se demoraron las reuniones y se dio orden de que no se firmara el acuerdo, porque se pensó que la sanidad era fuente de conflictos y de bazas para la oposición. Creo que eso fue un error. Así murió un pacto que está escrito. No obstante, la Consejería ha aplicado mucha de las medidas que recogía ese protocolo.

 

El déficit de profesionales fue uno de los problemas a los que se enfrentó hace cuatro años. ¿Qué efecto han tenido las medidas adoptadas?

Están dando resultados. Detectamos que había desequilibrio entre la formación de médicos y las necesidades del sistema, sobre todo, en algunas especialidades. Se tomaron medidas, incrementando en un 30 por ciento el número de plazas en las facultades de medicina, en concreto, en 210 y se potenció la formación MIR, solicitando nuevas unidades de formación docente y más plazas, y en dos años hemos pasado de tener 429 a disponer de 504.

 

También optaron por la fidelización de los profesionales que se forman en la Comunidad

Al inicio del mandato, sólo se quedaban en la Comunidad el 40 por ciento de los MIR, un porcentaje que hemos incrementado hasta el 60 por ciento. La tasa de interinidad ha pasado de un 17 por ciento en facultativos en 2007 a un 4,6 por ciento en el momento actual. A través de las Ofertas Públicas de Empleo se han convocado 4.707 plazas. Además, han dado buen resultado las unidades de búsqueda de empleo que se dedican de forma específica a la captación de recursos humanos. Se han firmado 104 contratos, pese a que comenzó a funcionar en marzo de 2009. Así, el número de especialidades deficitarias que era una veintena se han reducido a tres: pediatría, cardiología y urología.

 

Y en el territorio, ¿también se han dado esos pasos?

Ha dado buen resultado también. Pusimos en marcha dos medidas, un programa de incentivación para los profesionales que se desplazan a zonas periféricas y el decreto de libre movilidad, para que cuando en un área de salud haga falta algún profesional, y de manera inmediata no haya ningún recurso, se pueda desplazar. Eso lo hemos hecho en Miranda de Ebro y en Aranda de Duero. El déficit periférico está prácticamente cubierto en zonas como Ávila, Soria y Ponferrada. Ha mejorada de tal forma, que para mí, cuando yo llegué aquí, era el mayor problema y hoy día tengo que confesar que ya no es un problema.

 

Otro de los campos de acción fueron las listas de espera

Si, Castilla y León es una de las comunidades con una demora media quirúrgica más baja de España. En el momento actual, tenemos una demora de 48 días, que en relación al pasado año ha bajado significativamente porque en enero de 2009 era de 51 días, y a nivel nacional es de 61 días. Además, se ha incrementado en 675 el número de personas en listas de espera. Aquellas que esperan entre cero y 90 días han pasado del 89 al 91,6 por ciento. Es decir, nueve de cada diez personas que están en lista de espera son operadas en menos de 90 días. Por tanto, se están cumpliendo las expectativas de la Consejería tanto en la reducción del número en listas de espera y, sobre todo, en el tiempo de demora. Ahora, debemos trabajar sobre la demanda, sobre las personas que deben ser intervenidas, sobre la entrada al sistema, para fijar la urgencia y homogeneizarlo. No es una tarea fácil.

 

¿Qué acogida ha tenido el decreto de demora entre los usuarios de Sacyl?

Lleva casi dos años y lo han solicitado siete personas y de éstas han sido intervenidas tres. Cabe recordar que cuando se superan los 130 días en listas de espera se envía a los pacientes una carta a casa para que se pongan en contacto con el centro para ser operados.

 

El impulso de la cirugía mayor ambulatoria puede ser también una vía de reducción de las listas de espera

Nosotros la potenciamos porque resuelve algunos ingresos en un día. Hemos puesto en marcha un programa que está dando buenos resultados. Hemos observado que existe una relación directa entre listas de espera y la cirugía ambulatoria, por ejemplo, como en el Hospital de Salamanca, donde representa un 40 por ciento. Una vez que se desarrolle ayudará a reducir más la espera. Creemos que deberíamos llegar este año al 60 por ciento de media aunque ahora estamos entre el 40 y el 50 por ciento.

 

¿La I+D+i puede ser la pagana de la crisis y de los recortes presupuestarios?

La única partida que no ha sufrido recortes es la referida a la investigación. Es fundamental, porque la medicina y la ciencia avanzan siempre que haya investigación. El problema es que a veces el retorno no es inmediato. La incorporación de los descubrimientos científicos a la industria, mediante la creación de patentes, a veces es lento. Es evidente, que potenciando la investigación se promueve su incorporación a la industria, la prueba de ello son las ‘spin off’. No obstante, el potencial de los países se mide en capacidad de investigación e innovación.

 

En este sentido, su departamento ultima un Plan de Investigación Biomédica, ¿cuáles serán sus ejes de actuación?

Está totalmente elaborado, evaluado y lo presentaremos en breve. Se ha demorado un poco debido a que hemos tenido que ajustar su financiación y su periodo de vigencia. Tiene un apartado dedicado a la organización de la investigación en el que se establece una red de ensayos clínicos y de institutos biosanitarios. También alude a los recursos humanos. No sólo anima a realizar investigación en el sistema sanitario mediante la introducción de contratos específicos o la descarga de horas de asistencia, sino también plantea la contratación de investigadores específicos. Además, fija la dotación de infraestructuras específicas y asistenciales que sirvan para la investigación y potenciará las redes temáticas de investigación como la de células madre. También se marca como objetivo la creación de institutos biosanitarios, cuyo titular sea el Sacyl. Está avanzado en Salamanca, donde se creará el primero, formado por la Universidad, el Instituto del Cáncer y el Hospital.

 

Este año concluye el I Plan de Infraestructuras Sanitarias, ¿Castilla y León cuenta ya con los medios necesarios para afrontar la próxima década?

El plan de infraestructuras sanitarias estaba evaluado en 1.300 millones de euros, aunque se han invertido 1.600 millones de euros. Se ha actuado en 126 centros de salud -54 de nueva construcción y en 68 ampliación y reforma-. Hemos creado cuatro centros especializados y construido dos nuevos hospitales, el Río Hortega y el de Burgos, y hemos actuado en 22, es decir, en todos, salvo el de Aranda de Duero, cuya intervención es prioritaria en el siguiente plan. En cuanto a equipamientos, en 2002 había tres aceleradores lineales para radioterapia y ahora 12; también había 17 arcos radioquirúrgicos y en este momento tenemos 63. Lo mismo ocurre con los densitómetros óseos, hace nueve años había uno y ahora nueve, o con los ecógrafos, que había 94 y ahora 206 o los TAC, que disponíamos de 19 y ahora tenemos 27. Por tanto, este plan cubre todas las necesidades de la atención especializada para una década.

 

Su departamento ya está trabajando en el segundo plan, ¿en qué áreas actuará?

El segundo plan va a completar las infraestructuras de construcción pendientes, haciendo especial hincapié en la atención primaria y en centros especiales. Una de las apuestas fundamentales es incrementar la capacidad diagnóstica de la atención primaria a través de especialidades, de centros de salud de referencia y de dotarlos de la telemedicina, mediante la incorporación de ecógrafos, de retinógrafos y de servicios de telecardiología, telepsiquiatría, teleoftalmología e incluso habrá alguno que tendrán incluso capacidad analítica.

 

Por tanto, ¿la asignatura pendiente es la atención primaria?

Si, hay que dotarla de mayor capacidad diagnóstica, para que descarguen a la atención especializada, y de mayor capacidad de seguimiento del enfermo crónico. Habrá que establecer una mayor coordinación, que pasará por el desplazamiento de los especialistas a los centros de atención primara para ayudar y auxiliar al médico. También, tenemos un problema con el enfermo de crónico de media y larga estancia. Vamos a crear una red de hospitales de media y larga estancia con un centro en cada provincia. Su coste es tres veces inferior al de un hospital de agudos. Hay uno que cumple ya esa función y que va a convertirse en el primero, se trata del Hospital Divino Vallés (Burgos).

 

¿No entra en sus planes la construcción de nuevos hospitales comarcales en Castilla y León?

Para crear un hospital, el número de clientes tiene que ser suficiente para mantener la calidad asistencial. En la Comunidad Madrid, se crean con más de 200.000 tarjetas, aquí lógicamente no podemos utilizar esos parámetros. En Castilla y León, el mínimo es de 50.000 tarjetas sanitarias. Por debajo de esta cifra no se asegura una buena calidad asistencial y, además, es difícil dotarlo de profesionales. Por otra parte, la evolución de la sanidad no pasa por camas hospitalarias, sino por descargar los hospitales de agudos y darle más protagonismo a la atención primaria. Es decir, hay que potenciar la cirugía mayor ambulatoria y las consultas de alta resolución, no la hospitalización.

 

Por último, a pocos meses de que concluya el mandato, ¿Le dejan buen sabor de boca estos cuatro años? ¿Algún proyecto queda pendiente?

Estoy satisfecho, porque he tenido mucha suerte con las personas que he elegido de colaboradores. Han puesto en marcha muchos programas y han solucionado muchos de los problemas que se presentaron al inicio del mandato. En breve presentaremos las estrategias de cuidados paliativos y de diabetes. Se han quedado cosas en el tintero porque hemos tenido la circunstancia, no la mala suerte, de entrar en la crisis más grave de los últimos 100 años y eso nos han impedido llevar a cabo algunos proyectos, que verán la luz cuando el escenario económico lo permita. Yo creo que se ha hecho una buena labor, según reflejan los ciudadanos en el Barómetro Sanitario, aunque recibo casi a diario quejas a través de cartas, que se contestan, todas, con un informe previo.