Segovia vuelve una vez más a llenarse de música para traernos en el marco incomparable de la Navidad una serie de conciertos que nos transportarán en un viaje al pasado. Es un buen momento para considerar la relación artística y musical de Segovia con su entorno y de observar qué elementos de origen ajeno han contribuido a la formación de su patrimonio artístico y qué otros ha generado e irradiado nuestra ciudad.

Música en los barrios quiere reflejar en este ciclo el entorno musical inmediato de Segovia. En los asuntos musicales, Segovia y Ávila han mantenido desde siglos una relación fluida que podríamos definir como de hermandad, en cualquier caso diferente a la relación de Segovia con Valladolid, que era el siguiente destino de los maestros y músicos que deseaban continuar su carrera fuera de la ciudad. Las catedrales de Segovia y Ávila poseían rango similar, y el trasiego de músicos y maestros de capilla entre las dos ciudades ha propiciado seguramente el intercambio musical. Ejemplos de ello son Jerónimo del Espinar, que ejerció en Segovia y después en Ávila, donde fue maestro del joven Tomás Luis de Vitoria, o Sebastián de Vivanco, el leridano que ejerció diez años en Segovia y dejó esta catedral por la de Ávila en 1587. Cien años más tarde, en 1684, Juan Bonet de Paredes, del que oiremos alguna obra en este ciclo, hizo el recorrido inverso para aterrizar, apenas dos años después, en Madrid, en las Descalzas Reales.

Madrid es desde luego un centro importante de difusión de tendencias artísticas y musicales, y Segovia, por su proximidad, las recibe fluidamente. De Madrid llegan jóvenes maestros como Mir y Llusá, que inician su carrera en Segovia. De Madrid, vía la Colegiata de San Ildefonso que alberga en verano la Real Capilla, llegan en el primer tercio del siglo XVIII maestros de violín, o el Real Colegio de Cantorcitos que formará músicos segovianos como Juan de Ledesma.

Pero la Catedral de Segovia es también sede para la formación de músicos como Hernando Franco, extremeño de origen y segoviano de formación, que fue niño cantor de la Catedral desde 1542, viajará a las Indias Occidentales en 1554 y acabará como maestro de capilla en las catedrales de Santiago de Guatemala y Méjico.

Una mecla de culturas y de influencias es lo que Música en los Barrios quiere transmitir a todos los asistentes. Comenzando por Madrid, de donde nos llega el grupo Artis Lucem, con un programa bien especial: “Música, gastronomía y tertulia”, que recoge la influencia italiana en la música del gran viajero Haendel, y en el que brindaremos por la continuidad de los encuentros de este pequeño pero ya tradicional Ciclo de Adviento y Navidad.

En sucesivos conciertos, Sara Águeda, segoviana de origen y joven especialista del arpa barroca española, presenta un programa monográfico del arpa del siglo XVII, instrumento relevante en la vida musical de nuestra Catedral. La segoviana Sara Matarranz con un grupo de músicos abulenses dirigidos por el organista de la Catedral de Ávila, Javier López García, presentan un programa que incluye maestros de capilla de Ávila y de Segovia. Finalmente, de la tierra de origen de Hernando Franco, nos llega el Coro Amadeus, que cerrará el ciclo en la Catedral, con música del niño de coro viajero y del abulense Tomás Luis de Vitoria, anticipándonos a la celebración en 2011 del centenario de la muerte del músico español que mayor relevancia haya tenido en la historia de la música occidental.

Una vez más, hay que agradecer a la Obra Social y Cultural de Caja Segovia, al Obispado, la Catedral, las Parroquias y al Ayuntamiento de Segovia, su colaboración. Que estos encuentros con nuestro entorno nos hagan más felices, abriendo la caja de las ilusiones, los deseos y los mejores augurios para el nuevo año.