La Semana Santa es una fiesta religiosa de gran tradición en nuestro país. Se celebra en todas las ciudades de España y son numerosos los turistas extranjeros y españoles que se desplazan para conocer y disfrutar de esta tradición.

El calendario en nuestro país se caracteriza por su carácter religioso . Después de la Navidad y el Carnaval, tenemos la cuaresma que cada año se organiza dependiendo del calendario litúrgico y tras los 40 días de recogimiento de la cuaresma comienza la Semana Santa, en la que se conmemora la muerte y resurrección de Jesús.

Desde el punto de vista cristiano, la Semana Santa es la semana que conmemora la Pasión de Cristo. Se compone de dos partes: el final de la Cuaresma (del Domingo de Ramos al Miércoles Santo) y el Triduo Pascual (Jueves, Viernes y Sábado-Domingo). Es el tiempo de más intensidad litúrgica de todo el año, y por eso ha calado tan hondamente en el catolicismo popular.

La Semana Santa se celebra en España de maneras distintas según el carácter y las tradiciones de cada zona. La austeridad y el silencio de las celebraciones de los pueblos castellanos contrasta con el derroche de luz y color de las celebraciones andaluzas y levantinas.

De esta forma, la provincia de Segovia posee una gran riqueza artística, de gran calado religioso, con profundos contrastes y tradiciones diferentes y que nos invita a realizar recorridos maratonianos dignos de ser seguidos. De esta manera podremos acercarnos al verdadero fervor popular que se manifiesta aún más si cabe durante los días Santos.

Pero si hay algo que define la contemplación cristiana de nuestra provincia ante el misterio de la Redención, es una profunda exaltación de la Cruz cuya muestra más singular podemos encontrarla en La Granja de San Ildefonso, una vivencia de religiosidad popular y de acendrados costumbrismos. Con una atmósfera mística y de disciplina, una larga teoría de penitentes, portan pesadas cruces. El profundo silencio inunda esta procesión herencia de los frailes menores o frailes Franciscanos, que dejaron huella de su importante presencia en esta localidad segoviana y que luego continuaría la orden tercera de San Francisco, que impulsa estos desfiles procesionales desde 1804, teniendo su mayor esplendor el Viernes de Pasión aunque no hay que olvidar la procesión del Domingo de Ramos y el Vía crucis Penitencial y popular del Miércoles Santo

Nos trasladamos a otro de los rincones de nuestra provincia y en claro contraste con el anterior, nos referimos a Turégano, donde su Castillo, sus calles centenarias, sus piedras, murallas y gentes, junto con su espectacular desfile de Viernes Santo, contribuyen a la creación de un escenario real en las dos procesiones más significativas de la villa, la conocida como La Carrera y la del Silencio.

También podemos resaltar las magníficas imágenes del S XVI y XVIII que salen en procesión en la tarde del Jueves Santo en Fuentepelayo, realizadas por maestros imagineros como Pedro Bolduque.

En Cuéllar podemos resaltar la procesión del Encuentro, en el Domingo de Resurrección, una simulación evangélica, y en la que como en casi todos los pueblos de la provincia se sacan en procesión la Virgen del Rosario, cubierta con mantilla negra, y el Resucitado o el Niño de la Bola, porteados por diferentes caminos, la virgen por mujeres y el resucitado por los mozos, para al final confluir en el emocionado encuentro de madre e hijo, en el que el luto deja paso a la esperanza y la alegría.

De esta manera podríamos seguir peregrinando por el resto de la provincia, Riaza, Sepúlveda, Coca, El Espinar, Sacramenia, en resumen, por toda nuestra tierra segoviana para conocer más de cerca sus tradiciones, o por qué no, dirigirnos a municipios que durante estos últimos años han puesto en marcha verdaderas recreaciones evangélicas como el Vía crucis viviente de Torrecilla del Pinar o Valverde del Majano, una representación magnífica de la pasión y muerte de Jesucristo, y visitar los pequeños pueblos que de manera silenciosa celebran la Pascua de Resurrección, incluso a veces ayudados por grupos de jóvenes que quieren trasmitir la palabra del Padre durante estos días tan señalados.

Todas estas tradiciones religiosas encierran ciertas curiosidades y que a lo largo de los años se han ido manteniendo como, por ejemplo, el traslado de imágenes sólo por hombres o mujeres, o imágenes que se custodian en los lugares más insospechados de la provincia.