La catedral acogió la celebración de la misa crismal, una celebración de toda la Iglesia diocesana, como señalan fuentes del Obispado de Segovia, en torno al obispo y a todo el presbiterio diocesano. Durante esta Eucaristía los sacerdotes renuevan sus promesas sacerdotales, se bendicen los oleos de los catecúmenos y de los enfermos y se consagra el santo crisma. Estos aceites sagrados se emplearán en los diferentes sacramentos que se administran en la Iglesia. Una celebración que en el contexto de la Semana Santa, “tiene mucha importancia y es un motivo de acción de gracias de toda la comunidad diocesana, laicos, religiosos y sacerdotes, en torno a nuestro obispo y pastor” afirmó el Vicario para el clero y la vida religiosas, Ángel García Rivilla. En la homilía el obispo de la diócesis Ángel Rubio, que estaba acompañado de su predecesor Luis Gutiérrez, subrayó la importancia de la Eucaristía en la vida del sacerdote: “sin esta experiencia profunda de amor a la eucaristía no tendremos ni la conciencia de la misión, ni la urgencia de la misma, no sentiremos el apremio del amor de Cristo que quiere atraer a todos los hombres hacia él”; para afirmar seguidamente: “la pérdida del sentido eucarístico en los sacerdotes trae consigo la debilidad en la comunión eclesial, la debilidad en la trasmisión de la misma, la debilidad en suma en el sentido radicalmente misionero del sacerdocio ministerial”.

 

Colecta con un fin solidario

En la celebración se llevó a cabo una colecta, en esta ocasión, como ya había hecho público el obispo los días previos, en la que se invitaba a los sacerdotes a colaborar con un 10% de su nómina con el fin de poner en marcha el Economato solidario diocesano gestionado por Cáritas. En esta colecta también participaron los fieles asistentes y se ha recaudado la cantidad de ocho mil quinientos euros que se entregan a Cáritas para ese fin previsto.