Los médicos de Atención Primaria de Castilla y León recibirán formación para detectar de forma precoz la degeneración macular asociada a la edad, la principal causa de ceguera entre la población mayor de 55 años y que con los fármacos actuales puede frenarse de manera significativa, incluso recuperar visión, siempre que exista un diagnóstico temprano. Así lo ha explicado el consejero de Sanidad, Francisco Javier Álvarez Guisasola, durante la firma de un convenio con la responsable de la Unidad de Oftalmología de la empresa farmacéutica Novartis, Yolanda Salvador, que aporta a la iniciativa 52.000 euros.

La formación, que se impartirá on-line, contará además con el apoyo profesional del Instituto de Oftalmobiología Aplicada (IOBA) de la Universidad de Valladolid, que ha desarrollado un programa específico para Castilla y León y que, en función de los resultados, Novartis podría ampliar al resto de comunidades autónomas. Yolanda Salvador precisó que se trata de una experiencia piloto, “liderada por Castilla y León”, y que tienen voluntad de extenderla al resto del país, con el fin de avanzar en la cura de esta patología que afecta, aproximadamente, a entre el seis y el ocho por ciento de la población mayor de 65 años, y que tiene un “impacto terrible”.

“En el 40 por ciento de las personas en las que se detecta precozmente son capaces de mejorar tres líneas de visión, lo que implica poder leer o no, poder ir a recoger a los nietos al colegio o no, es decir valerte por ti mismo o no”, precisó la responsable de Novartis, para quien agradeció tanto a la Consejería de Sanidad como al IOBA haber sido “valientes, ambiciosos y líderes” para avanzar en la cura de la enfermedad.

El acuerdo se enmarca dentro del Plan anual de formación continuada de la Consejería, que incluye, como uno de sus principales compromisos, afianzar el trabajo de la Junta y las principales empresas del ámbito farmacéutico y de tecnología sanitaria, con el fin de mejorar el catálogo de actividades formativas para los profesionales sanitarios a lo largo del año. De hecho, para este fin las 22 empresas que participan en el plan de formación, frente a las 17 de hace una año, aportan 360.000 euros, explicó el consejero.

 

Formación de primera

En este sentido, el director del IOBA, José Carlos Pastor, destacó la importancia de contar con la Universidad en esta iniciativa, ya que su objetivo es el de “formar lo mejor posible”, así como que el acuerdo se lleve a cabo con Novartis, que fue la primera empresa en crear una cátedra en la institución académica. Además, indicó que gracias a su impulso año a año se dan cita en Valladolid, hacia el mes de noviembre, oftalmólogos de diversos países que reconocen que la investigación de Castilla y León es de “primera”.

Antes de concluir, Pastor manifestó que con este acuerdo la Comunidad trabaja en dos vías para hacer frente a la enfermedad, a través de la formación de y por medio del trabajo del Centro en Red de Medicina Regenerativa que está incorporando terapias avanzadas, como la nanomedicina, la terapia génica y la terapia celular.

El primer curso, con vocación de continuidad, cuenta con la participación de 200 profesionales, a través de una metodología específica desarrollada por el IOBA por medio de formación on-line. Cuando finalice se volverá a abrir la inscripción para que todos los médicos de Atención Primaria que lo deseen lo realicen.

 

Características de la enfermedad

La degeneración macular asociada a la edad no es una enfermedad dolorosa o que provoque ojo rojo. Se manifiesta a través de una visión borrosa; percepción distorsionada de las líneas rectas (pueden parecer torcidas, inclinadas, onduladas o desaparecen en algún punto); aparición de un punto negro en el campo visual; visión sensible a luces intensas; aparición de luces que no existen en el campo visual; sensación de falta de luz, y alteración de distancias y alturas, principalmente.

Hay dos tipos, la seca, que es la más usual y de menor gravedad, ya que para que provoque una pérdida total de la visión son necesarios varios años, incluso décadas, y la húmeda o exudativa, que es el tipo menos frecuente, pero su progresión es mucho más rápida, en cuestión de meses.