Cuenta con casi un millar de dedales pero no emplea ninguno para hacer sus labores de costura. Pilar de Frutos Segovia lleva varios años reuniendo estos elementos procedentes de numerosos países y fabricados con todo tipo de elementos.

En su domicilio de Ortigosa del Monte (Segovia), Pilar de Frutos conserva sus dedales, perfectamente ordenados en una vitrina donde se exhiben convertidas en verdaderas obras de arte. La mayoría de ellos son elementos artesanales y los ha ido consiguiendo desde 1990, año en el que decidió coleccionarlos. Los tiene desde los más simples de metal con escaso valor artístico, hasta otros muy elaborados, raros y con elevado valor económico.

Pilar de Frutos reconoce que la afición a reunir dedales le llegó gracias a una amiga que la regaló un dedal de cloisoné con hilo dorado. Después, fue encontrando otros y acrecentando su gusto por estos elementos. Además, tanto su marido como sus hijos la han ayudado luego a perfeccionar, engordar y cuidar la colección, informa Ical.

De porcelana, piedra, madera, cristal, plata, oro, cobre, barro, goma y plástico son muchos de ellos. Otros representan distintas ciudades y comunidades autónomas, y entre ellos abundan los que reflejan motivos de Segovia y de otras zonas próximas. Pero también los hay de origen céltico fabricados en escayola, otros con motivos taurinos recogiendo suertes diversas del toreo, otro representa a don Quijote y a Sancho Panza, y otros forman todo un nacimiento en relieve.

Personajes y lugares

De distintos países europeos proceden algunos con imágenes de sus dirigentes políticos, de panorámicas de ciudades, de santos y de papas como Juan Pablo II, Benedicto XVI, de Roma, éste en mármol. Egipto, Turquía, Méjico, Inglaterra, India, Marruecos, Holanda, Alemania Grecia, Suecia, Israel, Colombia, Austria y Rusia también tienen su representación.

Pilar de Frutos reconoce que la catalogación de sus dedales le lleva su tiempo diario, porque supone tenerlos relacionados por historia, procedencia o estilos. Fruto de su afición ha tenido que conocer la historia y curiosidades del dedal, para lo que también ha adquirido publicaciones con este fin. Y es que los primeros útiles de costura primitivos aparecieron alrededor del año 30.000 antes de Cristo. Y aunque en principio se usaban más como un útil para empujar la aguja, que como protector del dedo contra los pinchazos, los primeros dedales de la historia del hombre aparecieron en varios puntos de la tierra alrededor del 10.000 antes de Cristo hechos de piedra. En Europa, los dedales más antiguos datan de los siglos IX y X y estaban hechos en bronce. En España, los primeros que se han encontrado se atribuyen a la época morisca (siglos XII al XV) y fueron encontrados en Córdoba.

Pilar mantiene que piensa en seguir coleccionando dedales y en aumentar su colección, para lo que se ha puesto en contacto ya con otros coleccionistas para intercambiar este tipo de elementos. Mientras tanto, sigue cosiendo en casa sin ninguna protección para sus manos.