El delegado territorial de la Junta en Segovia, Javier López-Escobar, avanzó hoy que todo apunta a “un cúmulo de desdichas difíciles de prever” como origen del episodio de contaminación que se cobró la muerte de decenas de miles de peces en el río Eresma, por lo que cree que la investigación no detectará “ninguna causa punible”. Las diligencias instruidas por un juzgado van “en paralelo”, aunque la información recabada hasta el momento por el Gobierno regional descarta, al menos por ahora, la presunta comisión de un delito ecológico.

Dentro de ese “cúmulo de desdichas”, López-Escobar citó “un vertido directo de una empresa próxima al río” y “una remoción de limos por una limpieza del Ayuntamiento”, además del ya conocido descenso del nivel del río, el incremento de las temperaturas y el vertido de aguas residuales “no depuradas” debido a las obras que se están llevando a cabo en la EDAR del valle de Tejadilla. “Todo eso junto, al final, determina unas consecuencias que por sí solas ninguna de estas causas habría provocado”, señaló en declaraciones recogidas por Ical.

Agentes medioambientales de la Junta recogieron casi 20.000 peces muertos de pequeño tamaño (gobios y bermejuelas, principalmente) entre el 16 y el 19 de junio en el tramo del río de más de seis kilómetros que va de Hontanares a Los Huertos; aunque la mortandad fue mayor, ya que muchos de esos peces se los comieron las aves y mamíferos de la zona antes de que pudieran ser retirados. La Junta abrió un expediente informativo esa misma semana y el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 4 de Segovia inició su propia investigación, a raíz de la denuncia presentada por la Guardia Civil el día 18, “por si hubiera algún delito ecológico”.

Fuentes del TSJ precisaron ayer que el juez ha solicitado “que se analice el agua en ese tramo como una de las actuaciones de esta instrucción”. Y la Delegación Territorial, por su parte, se mantiene a la espera de recibir más información por parte de la Confederación Hidrográfica del Duero y la empresa adjudicataria de las obras de la depuradora, Acuaes, para rematar su investigación.

La Junta también había solicitado un informe de toxicidad, pero los peces que se recogieron “presentaban un estado que no permitía un análisis correcto”, según precisó el delegado. En cualquier caso, los resultados provisionales de las pruebas practicadas en los primeros días ya apuntaban a la asfixia, por falta de oxígeno en el agua, como causa principal de la mortandad.

 

Peces vivos en el tramo afectado

Entretanto, el tramo afectado del Eresma parece estar recobrando la normalidad de manera progresiva, en buena medida gracias a las lluvias registradas desde el episodio de contaminación. “Hoy mismo me informaban (los agentes medioambientales que mantienen la vigilancia) de que se habían visto peces nadando en la zona en la que se produjo la mortandad, lo cual significa que ha mejorado la calidad del agua”, prosiguió el delegado.

El agua que llega a los hogares también sigue “en buenas condiciones, sin ningún tipo de problema”, aunque se mantiene la prohibición de pescar “más que nada como medida de precaución, no porque se tema que pueda haber ningún problema”.

Respecto a la información que todavía espera la Junta para completar el expediente informativo, López-Escobar matizó que tanto la CHD como Acuaes “están elaborándola y llegarán pronto”. “No obstante, por las conversaciones que voy manteniendo con estas instituciones, no parece que vayamos a encontrar ninguna causa punible”, incidió.

En todo caso, el delegado espera obtener “un dibujo lo más completo posible para tener claro lo que ha sucedido, que parece que es ese cúmulo de desdichas que al final han tenido una consecuencia seria y que a veces es difícil de prever, porque ni siquiera aumentando el caudal del río puntualmente tiene uno la seguridad de acertar”, concluyó.