Las denuncias por ciberdelitos se incrementaron el pasado año en la Comunidad un 36,3 por ciento y alcanzaron las 10.964. Esta subida se suma al crecimiento exponencial que este tipo de delincuencia viene experimentado en los últimos años como consecuencia del uso generalizado de internet y del auge del comercio electrónico. Desde 2014, en Castilla y León casi se cuadruplicado las denuncias tramitadas por los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, ya que ese año se contabilizaron 2.863, según un informe del Ministerio del Interior al que tenido acceso Ical.

Las estafas cometidas a través de tarjetas bancarias constituyen la principal modalidad de ciberdelincuencia y el pasado año estuvieron detrás de más de la mitad de las denuncias. Además, estas infracciones penales se han multiplicado por ocho desde el 2014, al pasar de las 719 contabilizadas ese año a las a las 5.958 de 2019.

Detrás de las estafas con tarjetas bancarias está el denominado ‘phishing’, práctica delictiva, que según diversas fuentes bancarias consultadas por Ical, se incrementa progresivamente y que consiste en la suplantación de identidad de entidades bancarias o bien en páginas de compraventa de servicios donde se tratan de comprometer datos de tarjetas y credenciales de acceso. En muchos casos se realizan ataques por ‘malware’, virus muy avanzados, que son capaces de modifican la vista del navegador del usuario para suplantar a la entidad bancaria.

Además, estas modalidades de ‘phishing’ redireccionan a la víctima hacia una web válida, generalmente de comercios pequeños o espacios personales, que están desactualizadas y carecen de medidas de seguridad, en donde previamente se ha modificado el código y se ha insertado el fraude utilizando el estilo del sitio oficial que quieren suplantar, por lo que a los clientes les cuesta identificar el sitio fraudulento.

La prudencia y la desconfianza son los mejores aliados para luchar contra estos fraudes. Así, desde Unicaja se aconseja no confiar en los correos en los que se pide realizar acciones con urgencia. También se recomienda leer detenidamente los correos sospechosos y revisar siempre el remitente, llegado incluso a buscar su dirección de correo en internet. Además, se advierte de desde ninguna entidad bancaria se pedirá al cliente datos de acceso como usuario o contraseña. No utilizar la misma contraseña en dos webs distinas y no reenviar sms con códigos de validación por medios que no sean por los que se hizo el trámite, son otros consejos que se ofrecen.

Menores

Por otra parte, y aunque cuantitativamente sólo supone el 0,7 por ciento de las denuncias, los casos de abusos a menores son los que más preocupan a los cuerpos policiales. El pasado año se contabilizaron 28 denuncias por pornografía infantil, casi el doble que hace cinco años, mientras el delito por contactar con menores de 16 años con fines sexuales se multiplicó y registró 30 casos, por las cuatro de 2014. Además, hubo cinco denuncias por abuso sexual y nueve por acoso.

Para la prevención de ese tipo de delitos, desde el CNP pone el acento en el control y la responsabilidad de los padres, y asegura que la mayoría de los casos se pueden evitar con un control más estecho de los menores.

Tras las estafas, las amenazas son el delito que más se comete utilizando la red y el pasado año representaron el 6,2 por ciento (690). Después se sitúan las estafas bancarias (546) y la usurpación del estado civil, con 303 denuncias. Por su parte, los casos de acceso ilegal informático, apartado se engloban los casos en los que el delincuente accede a una cuenta de correo o un perfil de redes sociales sin consentimiento del titular y difunde la información almacenada, registraron 57 denuncias. Por ataques informáticos se presentaron 69 denuncias; 116 por coacciones y 29 por calumnias . La única modalidad delictiva que se ha reducido en estos seis años han sido las injurias, que han caído más de la mitad al pasar de las 160 de hace cinco años a las 61 de 2019.

Provincias

Por provincias, León se situó a la cabeza y aglutinó más de una de cada cinco denuncias presentadas en la Comunidad. En total fueron 2.338, el 21,3 por ciento de Castilla y León. Después aparece Valladadolid, con 2.302 (21 por ciento), Salamanca, con 1.618 (14,7 por ciento) y Burgos, con 1.559 (14,2 por ciento). En el extremo opuesto se situó Soria, donde se tramitaron 343 denuncias (3,1 por ciento); Segovia, con 610 (5,5 por ciento); Zamora, con 612 (5,5 por ciento); Palencia, con 669 (6,1 por ciento) y Ávila con 710 (6,4 por ciento).

Además, Castilla y León se convirtió el pasado año en la séptima comunidad autónoma con más denuncias, sólo por detrás de Cataluña (41.577), Madrid (37.016), Andalucía (28.655), Valencia (18.983), País Vasco (14.837) y Galicia (11.631). En el extremo opuesto se sitúan La Rioja (1.120) y Cantabria (2.086). A nivel nacional fueron 218.302 denuncias, por las menos de 50.000 contabilizadas en 2014.