La Plataforma por la defensa de la sanidad pública de Valladolid denunció ayer en Segovia el uso “como rehén” de la salud pública a través de un largo y calculado proceso que busca “sacar el mayor provecho económico”. El médico de Atención Primaria de la organización vallisoletana, Luis Ocampo Pereira, aseguró que “al contrario de lo que se nos quiere vender”, las reformas en el sistema sanitario “obedecen a un método mercantil en que los objetivos se marcan en euros”.

Durante su participación en la jornada de debate ‘Efectos de la privatización en Castilla y León’ organizado por Marea Blanca y el Foro Social de Segovia, Ocampo criticó que “los profesionales tienen que elegir entre salvar vidas o ser rentables, ser médicos o meros gestores, tragarse su ética profesional o acabar relegados en el mejor de los casos, o recortados en el peor”. Dentro de su ponencia «El deterioro calculado de la sanidad pública. Limitación de derechos y prestaciones», el facultativo criticó que se quiera “derribar” un sistema sanitario para responder al lucro “de unos pocos”.

El Centro de Asociaciones de Autoayuda y Voluntariado acogió la segunda jornada de esta cita en el que además participaron el jefe de Medicina Interna del Hospital Universitario de Burgos, Juan Francisco Lorenzo en un acto que estuvo presentado por el médico reumatólogo Elena Ciruelo del Hospital General de Segovia.

Subrayando que “la medicina no es de derechas ni de izquierdas”, Lorenzo advirtió de la necesidad de primar el consenso por el bien común así como los valores de la ética profesional y la participación de los trabajadores en las decisiones y el día a día de los hospitales.

En este sentido, lamentó “el canto de sirenas prometido” con el nuevo hospital de la capital burgalesa que según recogieron fuentes de la organización “se ha convertido en un futuro hipotecado, con forma de monumento al derroche”. El responsable de Medicina Interna tildó de “catedral moderna de puertas para afuera” el nuevo edificio y aseguró que la coordinación entre compañeros “se hace casi insostenible y el trato a los pacientes, como era de esperar, se resiente”.