La falta de enfermeras ya no preocupa, y eso preocupa
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Cada año se repite la misma escena: faltan enfermeros y enfermeras. Cada verano, cada periodo de vacaciones, cada momento de tensión asistencial, el problema vuelve a aflorar. Y, sin embargo, seguimos actuando como si fuera una anomalía pasajera y no una carencia estructural que arrastramos desde hace demasiado tiempo. Luego llegan los momentos de necesidad y nos acordamos de ellos. Porque parece que en este país solo se valora a los profesionales de ciertos sectores cuando más falta hacen, cuando nos toca enviarles a la primera línea de batalla y descubrimos que no contábamos con los medios humanos suficientes. Si es que no aprendemos…
Los últimos datos del Consejo de Enfermería de Castilla y León vuelven a poner cifras a una realidad que en Segovia no debería pasar desapercibida. La provincia presenta la peor ratio de profesionales de enfermería de toda la Comunidad, con 5,75 por cada 1.000 habitantes. Para alcanzar la media de la Unión Europea, situada en 8,12, harían falta 380 profesionales más. No es un matiz estadístico ni una cuestión menor.
Pero, lo preocupante no es solo el dato, sino la costumbre. Nos hemos acostumbrado a escuchar, año tras año, que faltan profesionales sanitarios. Lo hemos incorporado al paisaje informativo con una mezcla de resignación y apatía, como si se tratara de una fatalidad inevitable. Y ahí está el verdadero problema: hemos normalizado una carencia que afecta a la calidad asistencial, a la seguridad del paciente y, en última instancia, al derecho de todos a recibir una atención digna.
Hemos normalizado que falten medios humanos, pero luego nos llevamos las manos a la cabeza cuando descubrimos en primera persona que los hospitales son incapaces de darnos el servicio que nos corresponde, porque no tienen medios para ello; que los enfermeros y enfermeras no dan a basto (algo que queda patente teniendo en cuenta esta ratio) y que eso se traduce en un menor tiempo de atención dedicado a cada paciente.
Noticias como esta corren el riesgo de pasar de largo. Entre la avalancha diaria de titulares, muchos pensarán que se trata de “más de lo mismo”. Y, en parte, es cierto. Llevamos demasiado tiempo con el mismo diagnóstico. Pero, que no sea nuevo no lo hace menos preocupante. Querido lector, estos datos no son para menos. Faltan profesionales de enfermería en Segovia y eso es algo que nos repercute. Pasar de largo y hacer oídos sordos no va a cambiar la situación.
Tal vez sea el momento de escuchar activamente a los sanitarios cuando enuncian sus propuestas. Tal vez sea el momento de hacer un ejercicio de comprensión y empatía cuando quien tiene que cuidarnos no puede hacerlo con la rapidez que nos gustaría. Tal vez también convenga recordar, como pacientes presentes o futuros que todos somos, que defender unas plantillas suficientes es defender la calidad del sistema que, antes o después, todos vamos a necesitar.
Noelia Garrido

