La XXVIII edición de la Feria de Cuéllar calienta motores para mostrar su mejor cara del 20 al 23 de abril. Reunirá a industrias de la alimentación, el sector servicios, automoción, decoración, maquinaria o transporte que convivirán con la feria de artesanía, la del mueble, la de tapas y el tradicional programa de actividades de ocio. 

El carácter multisectorial de la muestra es una de sus señas de identidad, ya que engloba a actividades de lo más variopinto, como la energía solar, con un stand en el que se presentarán las ventajas de la energía verde y las últimas novedades tecnológicas del sector como los tubos de vacío, capaces de captar las radiaciones solares incluso en días nublados y en zonas con climas más fríos.

A lo largo de estas XXVIII ediciones se ha convertido en un espacio expositor y en un centro de negocio no sólo para el municipio de Cuéllar, sino también para la provincia de Segovia y toda Castilla y León.

En los últimos seis años, el número de expositores, alcanzando los 126 la pasada edición, y ha ampliado su superficie de 6.000 a 15.000 metros cuadrados.

El origen de la Feria de Cuéllar se remonta al siglo XIV cuando el monarca Juan I de Castilla concedió el privilegio a la villa de tener dos ferias anuales. Estas ferias sirvieron como modelo y se prolongaron hasta mediados del siglo XX, cuando la oferta y la demanda de la feria se basaba en la ganadería, motor económico de la comarca. En el siglo XX, a finales de la década de los 60, comenzó a perder interés, hasta que fue recuperada en los años 80.