El presidente de la Junta y del PP de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, aseguró hoy que el momento de crisis que atraviesa España y también la Comunidad Autónoma exige un “paso adelante de los mejores candidatos” y pidió a su partido, y a su líder, Mariano Rajoy, que defienda y ondee “la bandera” del autonomismo útil, cooperativo y responsable.

Herrera trazó, ante los presidentes provinciales del PP en España y también los nueve de las provincias de Castilla y León, los objetivos de aquí a las elecciones de mayo de 2011 y, aunque en este encuentro no se habló del nombre de los candidatos a las alcaldías y presidencia de las diputaciones, estimó que el momento precisa que los mejores den “un paso adelante”.

Los dos objetivos para los próximos meses son la presentación de candidatos en el cien por cien de los 2.248 municipios de Castilla y León y la obtención de alcaldías en ciudades y grandes poblaciones de la Comunidad, entre las que citó Segovia, una de las plazas de color socialista, y ciudad anfitriona del “clásico” encuentro de presidentes provinciales.

En su intervención, que abrió la clausura de este encuentro, Herrera puso en valor la estructura territorial del partido en Castilla y León y presumió del éxito cosechado, con un 50 por ciento de los votos en las autonómicas, con doce victorias sobre el PSCL-PSOE, al que tildó de “descomprometido, alejado de la realidad” y de seguir los “dictados” de La Moncloa, del Ministerio de Fomento y de la sede federal socialista de Ferraz.

En esta puesta en valor de la estructura territorial del partido en el ámbito de la Comunidad, recordó que gobiernan en las nueve diputaciones, que tienen 1.600 alcaldes, la mitad de los que tienen los populares en España, y 7.000 concejales, un tercio de ostenta su partido en el país.

 

Bandera territorial

Herrera arremetió contra lo que calificó de “estrategia del ventilador” por parte del Gobierno en las responsabilidades que imputa a las comunidades y ayuntamientos y atacó que, en estos seis años, haya realizado más una “política de gestos y de maquillaje, sin entrar en los problemas de fondo”.

Tras esta crítica, en la que estimó que el Gobierno “ha diluido” responsabilidades que han llevado a que se ponga “en cuestión” a las autonomías, en el que dijo que “estará centrada toda” su vida política, Herrera se dirigió al líder de su partido, Mariano Rajoy, del que espera que “más pronto que tarde” sea presidente del Gobierno, para pedirle que defienda y ondee “la bandera” del autonomismo útil, cooperativo y responsable.

“La autonomía se ha demostrado útil para los ciudadanos de Castilla y León”, aseveró el presidente de la Junta, quien pidió a su partido que lidere “con coraje” esa propuesta en la alternativa que va a presentar a la sociedad en las próximas elecciones. “Se me caerían los palos del sombrajo si mi partido no defendiera el modelo de la descentralización, afirmó.

Después de defender que existe otra forma de gobernar, que los españoles ya conocen de las elecciones de 1996 y 2000, Herrera apuntó hacia el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero para afirmar que “ha sido incapaz de gestionar la buena herencia recibida” por el anterior Ejecutivo del PP y para presentar la alternativa de su partido, como la que ofrece un “liderazgo que da confianza” y que no va a esperar a que desde fuera se le pida que tome decisiones.

En la gestión de Zapatero, el presidente de la Junta observó “imprevisión, improvisación, ineficacia, por el número de parados, e incertidumbre” y reprochó, además, que no haya realizado reformas profundas para la puesta en práctica de un nuevo modelo social y económico.

De la falta de reformas que para él se tenían que haber realizado, enumeró que no exista un “mapa energético” ni un pacto en la materia, que tildó de “desastre”, para centrarse en recordar el cierre de la central de Garoña o la crisis que vive el carbón autóctono, sector que definió como clave en la economía de León y Palencia.

Herrera recordó que el problema de este sector arranca de la desaparición del incentivo que puso el Gobierno del PP en 1997, cuando Mariano Rajoy, era vicepresidente de ese Ejecutivo. “En 2008 se suspendió y provocó una crisis en las empresas”, apostilló. Por último, el presidente de la Junta expresó su temor de que haya una “marcha atrás” por la Comisión sobre lo aprobado por el Parlamento Europeo para garantizar el futuro del carbón.