El presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, alertó hoy en Segovia del impacto negativo que supone sobre la economía la subida de impuestos al consumo, y la eliminación de deducciones fiscales. Así lo señaló en referencia a las últimas modificaciones de política fiscal aplicadas por el Gobierno socialista, a quien Herrera criticó la subida del IVA o la reducción de las deducciones por compra de primera vivienda.

En su discurso pronunciado con motivo de la ceremonia de entrega del XV Premio de Economía de Castilla y León, que recayó este año en Manuel Lagares Calvo y que entregó la Infanta Doña Cristina, el presidente abogó por alcanzar un equilibro entre la necesidad de reducir el nivel del déficit público y la de garantizar la financiación del gasto prioritario

Denunció que desde el ámbito estatal se hayan producido “significativos incrementos de algunos de tributos que gravan el consumo o el ahorro, así como a la eliminación de determinadas deducciones fiscales sobre las rentas familiares”. Y también se mostró crítico con el hecho de que varias comunidades autónomas hayan promovido aumentos impositivos “con escalas diversas, según criterios particulares, que van a contribuir a dispersar todavía más nuestro sistema fiscal”.

Aunque reconoció que es legítima la independencia de los gobiernos autónomos, señaló que en Castilla y León no se subirán los impuestos por que ello afecta a la capacidad adquisitiva de personas y familias, “que ya vienen sufriendo recortes de ingresos o de prestaciones, y fuertes aumentos en suministros básicos”. “Con carácter previo a cualquier forma de afección directa, debemos agotar todas las posibilidades de seguir recortando los gastos no esenciales, especialmente cuando se trata del gasto corriente no vinculado estrictamente al mantenimiento de los grandes servicios públicos, e incluso de procurar nuevos ingresos a través de la eficacia en la lucha contra el fraude fiscal y la llamada economía sumergida”, propuso.

Repunte económico y congelación fiscal

Herrera expresó su confianza en que en el primer semestre del año se hayan producido repuntes en algunos indicadores económicos, “pero continúa habiendo importantes signos de debilidad”, precisó. Por ello, consideró que lastrar el tráfico económico con más impuestos “no es acertado”.

En esta línea, defendió que en Castilla y León no se suban los impuestos, lo que hará que en 2011 se pueda favorecer a más de 320.000 personas y familias por un importe total de 395 millones de euros. Además, anunció que se ofrecerán siete beneficios nuevos y otros seis reforzados, “que mejorarán el trato fiscal a las familias, y al autoempleo de mujeres y jóvenes, y que intentarán favorecer a uno de los sectores más castigados por la crisis, la construcción, a través de una deducción temporal por obras de reparación y mejora en la vivienda habitual, entre otras medidas”.

Por último reclamó la necesidad de contar con un marco nacional de política fiscal “estable, fiable, riguroso, armonizado, no sujeto a privilegios ni blindajes particulares, y orientado a la consecución de objetivos de competitividad y empleo”.