El cuarto encierro de Cuéllar transcurrió  con la máxima normalidad, “sin emoción” y sin tener que lamentar ningún herido. Los toros de la ganadería de Carlos Charro de Narros de Matalayegüa (Salamanca) ofrecieron un recorrido agrupado y limpio desde su salida de los corrales sin ofrecer emoción a los corredores profesionales como señaló el presidente de la Asociación Encierros de Cuéllar, Carlos Fraile.

En este sentido Fraile señaló que los encierros más antiguos de España “merecen otro ganado” e incidió en que los animales son “más aptos para las figuras del toreo como Padilla o El Fandi” que los lidiarán esta misma tarde y que son de “escasa presencia para nuestros encierros”, el contrario que sucedió en la jornada anterior.

La salida de los corrales, de inferior asistencia y hoy más controlada para evitar percances, se realizó de manera agrupada y así se mantuvo durante la conducción por el campo. El paso al pago de Las Máquinas se efectuó con los bravos por delante de los mansos y con alguna complicación para los caballistas.

Únicamente dos bravos se descolgaron de la manada durante el tramo urbano realizando el recorrido de manera independiente.