El Premio Castilla y León abraza al Mester y a su historia compartida con la gente
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No es fácil explicar lo que significa el Nuevo Mester de Juglaría sin caer en lo evidente. Porque su historia no se mide solo en años, sino en presencia. En la sensación de haber acompañado a varias generaciones sin necesidad de hacer ruido, sosteniendo una forma de entender la música que nace de la tierra y vuelve siempre a ella.
El reconocimiento, entregado en el Centro Cultural Miguel Delibes, llega tras más de cinco décadas de trayectoria ininterrumpida. Un camino construido a base de constancia, con cerca de dos mil conciertos dentro y fuera de España, una treintena de discos y una fidelidad poco común a un repertorio que ha sabido mantener viva la tradición sin convertirla en pieza de museo.
La gala de los Premios Castilla y León 2025, en su 42 edición, marcó además el inicio de la celebración del Día de la Comunidad, que se conmemora este 23 de abril. Bajo el hilo conductor de los “acordes de tradición y futuro”, la ceremonia volvió a reunir a más de un millar de personas en representación de la sociedad castellana y leonesa en un acto cargado de simbolismo, en el que también estuvieron presentes referencias a la actualidad, como el recuerdo al incendio de las cocheras de autobuses urbanos de Burgos o el contexto político tras las últimas elecciones.
Conducida por la periodista salmantina Soraya Lázaro y el zamorano Sergio Martín Herrera, la gala arrancó con la interpretación de ‘Pensando en ti’, a cargo de Cristina Llorente y Guadalupe Lancho, acompañadas a la guitarra por Raúl Olivar. Un inicio delicado que dio paso a uno de los momentos más emotivos de la jornada: el homenaje a María Caamaño, conocida como la ‘Princesa Guerrera Futbolera’, cuya historia volvió a emocionar al auditorio, que se puso en pie para dedicarle una ovación cerrada.
El presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco, fue el encargado de entregar los galardones a los premiados de esta edición, entre los que figuraban Verónica Pascual Boé, en Investigación Científica y Técnica e Innovación; el propio Nuevo Mester de Juglaría, en Artes, representado por Fernando Ortiz; el escritor Tomás Sánchez Santiago, en Letras; Germán Vega, en Ciencias Sociales y Humanidades; Laura López Valle, en Deporte; Manuel Muiños, presidente de Proyecto Hombre Castilla y León, en Valores Humanos y Sociales; y el Ayuntamiento de Benavente, en Tauromaquia.
En nombre de todos ellos, Tomás Sánchez Santiago puso voz a una reflexión que atravesó toda la gala al reivindicar la cultura como “una puerta a la esperanza” en un contexto de incertidumbre global, recordando además que estos premios “no son meros actos decorativos”, sino que responden a una actitud de servicio.
En esa misma línea, Mañueco apeló en su intervención a la necesidad de “entendimiento y fraternidad” en un momento político que definió como “complejo” y “tenso”, invitando a las fuerzas sociales y políticas a construir un proyecto común que permita a Castilla y León seguir siendo un lugar donde “soñar y crear”.
El cierre volvió a la música. Y ahí, el Mester volvió a hacer lo que lleva haciendo desde hace más de medio siglo. Interpretaron ‘El Duero’, en homenaje a Luis López Álvarez y a los maestros que enseñaban desde la sencillez, y la ‘Jota de la Cruzada’, recordando la figura de Agapito Marazuela. Dos piezas que no fueron solo un broche final, sino una declaración de identidad.


