La actividad económica de Castilla y León, medida por su PIB, descendió un 0,5 por ciento en el primer trimestre de 2010 respecto a un año antes, una caída menor que el 1,3 por ciento de la contracción nacional. El dato “confirma el cambio de tendencia, pues vuelve a ser mucho mejor que el registrado en el trimestre anterior, cuando la caída interanual del PIB fue del 2,6 por ciento”, señala Caja España en su último número del Boletín Económico de Castilla y León, que incluye el análisis de coyuntura de la economía nacional y de la Comunidad, con desagregación provincial, relativo al primer trimestre de 2010.

El estudio indicia que la base de la recuperación es múltiple y apunta al consumo privado, la inversión en bienes de equipo y el sector exterior. El Indicador Sintético de Actividad aportado en el informe “confirma que la salida de la recesión está siendo más rápida en Castilla y León que la media nacional”.

Esta afirmación se constata especialmente, siempre según el informe, en las exportaciones, “mucho más dinámicas gracias al sector del automóvil”, el Índice de Producción Industrial (por su estrecha relación con el mismo sector), la compraventa de viviendas y el comercio minorista. Respecto al empleo, según la EPA cayó en el primer trimestre un 2,8 por ciento respecto al nivel de un año antes, caída inferior a la nacional y que mantuvo la desaceleración de la destrucción de empleo. La tasa de paro subió al 15,9 por ciento pero quedó lejos del 20,0 por ciento nacional.

En las nueve provincias de la Comunidad se observa la continuación del camino de salida de la recesión, aunque “con distintas velocidades”. Las diferencias entre provincias se aprecian, según Caja España, en la “dispar” evolución del empleo, desde el 8,6 por ciento de aumento interanual en Palencia hasta el 10,6 por ciento de disminución en Ávila.