Eduardo Ollé, director de los Paradores de Turismo de Segovia, y La Granja, y Holger Kruppe, director general del Historische Stadthalle Wuppertal GMBH, han ratificado el acuerdo de colaboración por el que el centro de congresos Guardia de Corps del Parador de Turismo de la Granja, de modo que se convierte en el primero con presencia en la prestigiosa asociación europea.

La HCCE (Historic Conference Centres of Europe) es una exclusiva asociación creada en 1996, que ha evolucionado como una marca de calidad y referente en el mercado actual de los congresos, convenciones y reuniones. Presenta una gran diversidad de espacios únicos para realizar todo tipo de convenciones.

Los centros miembros de la asociación se encuentran en edificios arquitectónicamente representativos, son cuidadosamente seleccionados y deben comprometerse a mantener y cuidar los más altos estándares de calidad en el servicio, así como la atención personalizada

La asociación incluye espacios en toda Europa y sólo acepta como miembros a edificios arquitectónicamente representativos, construidos desde la Edad Media hasta los primeros años del Siglo XX. La historia de estos edificios monumentales y la herencia histórica de las ciudades y pueblos donde están ubicados, ofrecen una atmósfera única que convierte a los eventos y convenciones en memorables.

 

Edificio histórico

El Parador de La Granja, inaugurado el 7 de junio de 2007 por el Rey Don Juan Carlos, es el 15º establecimiento de la Red en Castilla y León y supuso la creación de 67 puestos de trabajo directos. Para su construcción se invirtió un total de 36 millones de €.

Su construcción alberga dos edificios. Por una parte, el hotel se ubica en la Casa de los Infantes, construida en el siglo XVIII, por Carlos III, para que habitaran en él los infantes Gabriel y Antonio. Por otro lado, se encuentra el Cuartel General de la Guardia de Corps, que acoge un moderno Centro de Congresos y Convenciones, situado a tan sólo 55 minutos de Madrid.

Este exclusivo escenario dispone de 16 salas de reuniones, de diferentes capacidades, alcanzando capacidades de más de 600 personas. Todo ello equipado con cabinas de traducción simultánea y de producción, conexiones a Internet y la tecnología audiovisual más innovadora.

La decisión de levantar este edificio fue tomada por Carlos III a principios de 1764. Su uso ha sido siempre el de cuartel y fue diseñado mediante una traza correspondiente a los tratados más novedosos de la arquitectura militar, como son los de Vauban, propiciando un sistema lineal centralizado con ubicación conjunta de tropa y servicios. Su estructura es la de un prisma muy lineal, rematado por dos torreones. En su parte trasera tiene adosado un cuerpo cuadrado con un patio, lo que hace de su planta una ‘T’.

El edificio, al igual que la Casa de Infantes, presenta un fuerte desnivel en su fachada principal, unos 7 metros, que junto al mantenimiento de la línea de cornisa proporciona la imagen de edificio semienterrado, con un torreón de cuatro alturas en la zona de la calle Infantes y otro de dos en la zona más próxima al Palacio Real. Las fachadas posteriores también se adaptan a los desniveles existentes, presentan un gran basamento pétreo de importante presencia, y configuran dos plazas cuadradas que completan la parcela. Las fachadas ofrecen una distribución de huecos austera, que se singulariza exclusivamente en el hueco principal de acceso.