Un retoño del “olmo viejo” al que Antonio Machado dedicó uno de sus poemas de ‘Campos de Castilla’ crece en el Jardín de los Poetas de Segovia. La Academia de Historia y Arte de San Quirce y el Ayuntamiento organizaron la plantación, en el marco del Día del Libro, para reforzar los vínculos del autor sevillano con la ciudad del Acueducto.

Junto al árbol, una placa recuerda los primeros versos del poema, titulado ‘A un olmo viejo’ y datado en 1912: «Al olmo viejo, hendido por el rayo/ y su mitad podrido/ con las lluvias de abril y el sol de mayo/ algunas hojas verdes le han salido», así como la procedencia del esqueje.

El acto, que contó con la participación de la alcaldesa de Segovia, Clara Luquero, tiene su origen en el homenaje a Machado que se celebró el pasado 22 de febrero, coincidiendo con el 75 aniversario de su muerte, cuando la capital recibía la visita de un grupo de poetas de distintos puntos de España. De aquel encuentro, gracias a la intercesión del poeta Alberto Infante y su relación con la Academia de San Quirce, surgió la posibilidad de que en Segovia se plantara un esqueje de un olmo de más de 10 metros de altura que crece en Getafe, en el jardín privado del poeta Adolfo Sastre, retoño a su vez del viejo olmo originario, de Soria.

La relación de Machado con Segovia se sigue estrechando de este modo. A su paso y estancia en la ciudad, a la vieja pensión en la que vivió (propiedad de la Academia de Historia y Arte de San Quirce, hoy casa-museo gestionada por la Empresa Municipal de Turismo), y a la escultura del poeta situada en la plaza Mayor, se suma ahora el olmo al que el escritor dedicó uno de los poemas más emblemáticos de ‘Campos de Castilla’.

En cuanto al Jardín de los Poetas, de titularidad municipal, está junto a la Muralla y la Puerta de Santiago, donde se encuentra el museo de la colección de títeres de Peralta. Su nombre se debe al desaparecido Patronato de Jardines, que en 1948 llevó a cabo allí una intervención. En el dintel de la ventana sobre la fuente figura la inscripción ‘Los ojos del que ama’, de Angélica Tanarro, escritora y poeta segoviana. Encima de la frase puede leerse en árabe y hebreo la palabra ‘Ayn’, que significa ojo o fuente.