El obispo de Segovia, Ángel Rubio, ha advertido a los padres no creyentes que sus hijos “no pueden ser arreligiosos” porque tienen derecho a una formación religiosa “la que sea”. Aunque los progenitores no estén bautizados o no sean católicos, indica el obispo en su Carta Pastoral, no se puede caer en un indiferentismo religioso porque “el silencio muchas veces no es imparcial”.

Además, ha asegurado que la inhibición de los padres en la educación de sus hijos «crea una familia sin alma».  En este sentido, prosigue, muchas veces se pasa de la fe cristiana como obligación a la marginación de una educación fundada en los principios cristianos. «La felicidad de las personas, y por tanto de los hijos, guarda una relación intrínseca con el verdadero amor familiar porque está ligada a la realización de la persona, al logro de su plenitud».

Para el obispo de Segovia, el hombre en el orden moral está obligado a seguir el dictamen de su conciencia, lo que significa que «el hombre tiene obligación moral de practicar aquella religión de cuya verdad se está convencido, y que cumple con esta obligación, al buscar sinceramente la verdad en materia religiosa».

Por otro lado, señala que el Estado debe ofrecer legalmente la posibilidad  de satisfacer este derecho en el caso de hijos de los padres no católicos que desean que no se dé a sus hijos una enseñanza religiosa católica. La legislación civil sobre esta materia, dice Ángel Rubio, se debe orientar hacia la aplicación de la doctrina de conciliar sobre libertad religiosa a la situación española.

En el caso de que los padres vivan alejados dde toda práctica religiosa, para el obispo de Segovia es especialmente necesaria la presencia de militantes cristianos, y de hogares cristianos, en la catequización, que supla las deficiencias que el bautizado encuentre en su familia y que, en la medida de lo posible, ayuden discretamente a los padres a una evolución positiva. Rubio concluye señalando que la clase de religión podría ayudar en la educación de la fe porque si los padres no se oponen a la enseñanza religiosa de sus hijos no por ello se lesiona la libertad religiosa.