Desde esta semana y coincidiendo con el Puente de Los Santos, el contorno de la villa de Cuéllar luce un aspecto renovado, y abre un nuevo recurso turístico con la consiguiente fuente de ingresos, directos e indirectos.

Los vecinos y visitantes pueden recorrer el adarve, con más de 500 metros de longitud, y al que se accede desde la explanada junto al castillo. En el acceso se ha instalado una puerta con un torno que se acciona introduciendo una ficha con precio de un euro por persona. Los vecinos de la villa son privilegiados porque la visita será gratuita durante los próximos tres meses, pues a partir del año próximo también deberán pagar para acceder al monumento, desde el que se contempla una nueva panorámica del casco urbano y de su entorno, formado por un mar de pinares.

El hecho de que la normativa electoral impida actos inaugurales en estas fechas, ha obligado a retrasar su apertura oficial hasta el próximo martes 22 de noviembre. Pero ya es posible descubrir la solidez de un recurso turístico que está destinado a atraer a numerosos visitantes.

Con motivo de la inauguración oficial se colocarán paneles y atriles interpretativos, una maqueta en la que se apreciarán los distintos recintos amurallados y se contará también con una audioguía y una página web (www.murallasdecuellar.es) que ayuden a descubrir y conocer mejor una localidad con un gran pasado, con una importancia influencia en la zona, y que entre sus hitos históricos se encuentra el que sea la localidad con los encierros taurinos más antiguos de España, fuera residencia de reyes, o la cuna de conquistadores americanos.

La belleza del recinto monumental se realzará con la instalación de alumbrado ornamental que ha sido ya autorizado por las autoridades responsables del patrimonio esta semana. Así, en cuatro tramos de la muralla se instalarán focos de iluminación a ras de suelo en casamatas de protección que contribuirán a la puesta en valor de las murallas.

 

Inversión de presente y para el futuro

El Puente de Los Santos está sirviendo para que en su primera apertura al público, el número de visitantes sea tan elevado como la propia fortificación. Pero fue el pasado verano cuando, con la cesión del monumento al Consistorio, se dieron por acabadas las obras de restauración y consolidación. El coste total ascendió a 3.538.286 euros que han sido aportados íntegramente por el Ministerio de Fomento a través del programa de Recuperación de Elementos y Recintos de Arquitectura Defensiva de la Secretaría de Estado de Vivienda y Actuaciones Urbanas. El Ayuntamiento por su parte ha aportado el proyecto y la dirección facultativa de las obras. El objetivo era la recuperación del conjunto de la fortaleza que datan del siglo XI y que da continuidad al imponente castillo.

Para la secretaria General de la Vivienda del Ministerio de Fomento, Anunciación Romero, «con esta actuación se ha conseguido que las murallas recuperen todo su protagonismo en la imagen urbana de Cuéllar convirtiéndose en un atractivo turístico para la villa que repercutirá de manera muy positiva en la actividad económica del municipio».

El alcalde cuellarano, Jesús García, también se muestra “orgulloso” por ver completada la obra, lo cual agradece a todos los que han permitido que se haya llevado a cabo. “Pone en valor el recinto amurallado y será muy importante para potenciar el turismo en nuestra localidad”, afirma convencido.

Sobre la intervención en la muralla, los arquitectos redactores del proyecto, los hermanos Fernando y Jesús Nieto, han explicado en una conferencia para los vecinos cómo se han llevado a cabo las obras. Según dijeron además de la consolidación y estabilización de los muros para detener el proceso de degradación, se han restituido algunos elementos desaparecidos a lo largo del siglo XX que aparecían documentados en fotografías antiguas. Así, la intervención sobre la muralla ha permitido recuperar el adarve o camino de ronda sobre las murallas haciéndolo transitable en dos tramos: uno desde la Puerta de San Basilio hasta el Castillo con una longitud de 180 metros, y otro que une el Castillo con la torre de Santiago, con una longitud de 390 metros. Se han realizado también restauraciones de menor entidad en diferentes tramos de los dos recintos hasta completar la intervención en una longitud de 972 metros de murallas y 238 de contramurallas.

Finalmente se han finalizado también las obras ya iniciadas de acondicionamiento del antiguo Hospital de la Magdalena como albergue juvenil con una superficie de 1.050 metros. El Ayuntamiento trabaja ya en el pliego para licitar la gestión indirecta del albergue. Queda conseguir la financiación para la segunda fase de restauración de la muralla que abarcará los trabajos del tramo comprendido entre la torre de Santiago y el arco de San Martín.

 

Otros descubrimientos

Cuéllar ha recuperado así un patrimonio que ha sufrido diferentes vaivenes en los diez siglos de existencia de su muralla. Estas defensas adquirieron un importante fortalecimiento en los siglos XII, XIV y XV. Algunos gobernantes establecieron impuestos que iban destinados a la reparación o consolidación de la muralla. Pero también atravesaron épocas de menos lucidez. Llama la atención que en 1619 el Ayuntamiento reguló una serie de castigos a quienes se llevaran piedras de las murallas. Pero esa sensibilidad no se mantuvo entre los siglos XVII y XIX en que se derribaron algunos paños o se cayeron por su deterioro.

La historia, pues, ha escondido grandes detalles de este monumento. Las obras de consolidación han permitido poner al descubierto algunos, como antiguos lagares de época medieval que revelan la importancia del vino en la vida cuellarana. Todo ello fue posible tras el derribo de viviendas construidas adosadas al paño, cerca del arco de San Basilio. Tras ser adquiridas por el Ayuntamiento se demolieron y las prospecciones arqueológicas pusieron al descubierto hallazgos arqueológicos que enriquecen la visita al recinto.

En conjunto de las murallas tenían en su origen un perímetro de más de dos kilómetros de longitud y su interior abarca unas catorce hectáreas que hacían de la villa segoviana un núcleo casi inexpugnable. Representa uno de los conjuntos murados más importantes y mejor conservados de la comunidad autónoma de Castilla y León. El conjunto consta de tres recintos diferenciados: el de la ciudad, la ciudadela y la contramuralla..

Con metro y medio de grosor y una altura media superior a los cinco metros, acogen siete puertas, de once que hubo en un principio. A partir del siglo XVII el conjunto dejó de tener una utilidad defensiva, y el interés por su conservación fue decayendo hasta que, en el siglo XIX, se comenzaron a derribar los tramos más deteriorados. Esto, junto con los hundimientos provocados por el desgaste y el abandono, hicieron que se perdiese una cuarta parte de los muros. En los años 1970 se comenzó a frenar este deterioro, rehabilitando diferentes partes, después de que todo el recinto murado fuera declarado, en 1931, monumento artístico nacional junto al castillo, distinción actualmente denominada Bien de interés cultural.

Ahora, los lugareños y los turistas pueden contemplar este tesoro patrimonial que también lo será para la localidad segoviana.