La Fundación Agricultura Viva, entidad vinculada a la organización agraria Coag, está desarrollando una campaña estatal de sensibilización sobre la dignificación de la imagen del medio rural y sus habitantes, que llegará este jueves a Valladolid, donde se celebrará un encuentro sobre el ‘Mundo rural- mundo urbano: necesidades recíprocas’. El encuentro va dirigido tanto a las personas que viven en los pueblos como a los habitantes del medio urbano, miembros de colectivos, asociaciones, universidades e instituciones que trabajan o tienen competencia en los temas que se abordarán en el mismo, señala un comunicado. La Fundación Agricultura Viva y Coag entienden que la ciudadanía del medio urbano y el medio rural se necesitan recíprocamente y, por tanto, deben encontrar lugares comunes en los que debatir, discutir y llegar a acuerdos.

Otro objetivo de esta jornada es fomentar la comunicación entre los productores de alimentos que viven en los pueblos y los consumidores de los mismos que, mayoritariamente, habitan las ciudades. “Es el momento de hablar de seguridad y soberanía alimentaria, de la opacidad del mercado que perjudica tanto a los productores como a los consumidores y, en definitiva, analizar los diferentes modelos de consumo y las alternativas conscientes que pueden surgir”, aclaran.

La Fundación Agricultura Viva incide en la necesidad de contemplar la labor que, tanto como gestores del 80 por ciento del territorio del Estado, como de productores de alimentos de calidad y como vertebradores del territorio, desarrollan los habitantes del medio rural. “Estas labores, a menudo denostadas y sojuzgadas por los estereotipos negativos que se tienen acerca de los pobladores del medio rural y de la vida en los pueblos, se demuestran importantísimas y fundamentales para la economía y la cultura de un país”, agregan las mismas fuentes.

La organización remarca la labor que desempeñan agricultores y ganaderos, que “producen alimentos para toda la ciudadanía, que cultivan la tierra, contribuyen a esculpir los paisajes, a mantener la riqueza silvícola, a perpetuar los saberes tradicionales que han ido trasladándose por tradición oral de generación en generación”. “En definitiva, son depositarios de un importante acervo cultural propio y diferente en función de su lugar de residencia. Hombres y mujeres unidos a una tierra que les proporciona a partes iguales felicidad y quebrantos”, dicen.