El Espinar, el gran plató natural de la Sierra de Guadarrama
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Bosques infinitos, pistas forestales, embalses, casas forestales y una cercanía estratégica con Madrid. Un municipio segoviano lleva años consolidándose como uno de los escenarios favoritos de productoras nacionales e internacionales. Lo que para muchos es un enclave natural privilegiado, para el cine y la televisión El Espinar se ha convertido en un auténtico plató al aire libre.
Cada año, películas, series, anuncios y cortometrajes aterrizan en los pinares espinariegos en busca de paisajes capaces de transformarse en mundos de fantasía, pueblos misteriosos o escenarios postapocalípticos. La combinación entre naturaleza, accesibilidad y variedad de localizaciones ha hecho que numerosos directores hayan puesto sus ojos en la localidad segoviana.
Entre las producciones más conocidas rodadas en el municipio destacan La Casa de Papel, Marcelino pan y vino, El laberinto del fauno, La llamada, Ocho apellidos catalanes o Los Futbolísimos. También series como Gran Reserva, Vis a Vis, Bajo Sospecha, Luna, el misterio de Calenda o La Promesa han utilizado rincones del municipio para sus grabaciones.
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Uno de los casos más reconocibles es el de La Casa de Papel, que grabó escenas en la Casa Forestal de las Campanillas, situada en la entrada de la Garganta del Río Moros, un entorno natural que se ha convertido en uno de los lugares más cinematográficos de la zona.
Pero si hay una producción que recientemente ha vuelto a poner el foco internacional sobre El Espinar es The Walking Dead: Daryl Dixon. La popular franquicia estadounidense eligió varias localizaciones del municipio para grabar escenas de su tercera temporada, especialmente en la carretera forestal entre El Espinar y San Rafael y en los exteriores de la Plaza de Toros de la localidad. Además, durante el verano de 2025 la Plaza de Toros de El Espinar se transformó en un auténtico escenario apocalíptico, con vehículos calcinados, explosiones, fuego y persecuciones zombis. La grabación movilizó durante semanas a decenas de profesionales y convirtió al municipio en un hervidero de curiosidad entre vecinos y visitantes.

La relación entre El Espinar y el audiovisual viene de lejos. Ya en 1955, Marcelino pan y vino rodó una de sus escenas más emblemáticas en la ermita del Cristo del Caloco. Décadas más tarde, El laberinto del fauno encontró en los pinares espinariegos el ambiente perfecto para recrear su universo fantástico y oscuro. Las productoras valoran especialmente los montes de la Dehesa de la Garganta y Aguas Vertientes, integrados en la Reserva de la Biosfera y el entorno de la Sierra de Guadarrama. Allí, las pistas forestales, refugios, embalses y masas de pinar ofrecen escenarios versátiles capaces de adaptarse a multitud de historias.
Más allá del impacto visual y promocional, estos rodajes también generan actividad económica en el municipio. Desde el Ayuntamiento se ha destacado en varias ocasiones la repercusión positiva de las grabaciones, tanto por los ingresos directos derivados de permisos como por el movimiento que generan en alojamientos, hostelería, logística o contratación de figurantes.
Así, entre cámaras, focos y claquetas, El Espinar continúa escribiendo una historia cada vez más ligada al cine y la televisión. Un municipio que, sin necesidad de grandes decorados artificiales, ha encontrado en sus paisajes el mejor escenario posible.

