Desde que el Pontón Alto se pusiera en servicio, en 1993, la Escuela Segoviana de Socorrismo (ESS), ha intervenido en numerosas ocasiones para hacer patentes las características del embalse, y los riesgos que supone su uso como entorno acuático. En 1995, a raíz del primer ahogamiento, la ESS realizó el estudio técnico: “Plan de Seguridad del Pontón Alto”, que fue la base imprescindible para que en los veranos de 1996 y 1997 el embalse contase con un servicio de Socorrismo y una cierta organización del baño y el entorno, consensuada entre las distintas administraciones; todo hay que decirlo, gracias a la labor de la subdelegada el gobierno, Dª Esther Vallejo y a los fondos de la Fundación Varela que, una vez se agotaron, dieron fin a la iniciativa.

Desde entonces, cinco personas han fallecido ahogadas y otras sufrido diversos incidentes acuáticos y en cada ocasión la polémica ha vuelto a las primeras páginas y se han escuchado los mismos argumentos: desde las referencias a la prohibición por tratarse del un agua destinada al consumo humano, hasta la defensa de la utilización de un entorno natural privilegiado para múltiples actividades, incluidas las acuáticas. La “opinión pública”, si por tal entendemos los comentarios que se oyen en la calle, está dividida, aunque sea en estos momentos es cuando determinadas opiniones sea hacen más patentes, quizá porque algunas personas son más proclives a difundirlas públicamente.

En los últimos días, la polémica sobre el baño en el Pontón se ha reabierto con fuerza, por el nuevo ahogamiento ocurrido el pasado día 18, espoleada además por las imágenes del Alcalde del Real Sitio, D. José Luis Vázquez, sin duda impactado por la tragedia que estaba viviendo en primera persona, reclamando la prohibición del baño. Como este suceso ha puesto de manifiesto, un ahogamiento no se acaba con la víctima, detrás hay familias, amigos, espectadores y personal de rescate impactados por la desgracia y con un lastre psicológico a veces difícil de remontar.

No vamos a insistir aquí en sus riesgos, porque la cuestión del baño en el Pontón no es baladí, como cualquier otra que implique un riesgo para la vida humana y por ello no debe ser objeto de medidas tomadas en caliente ni de opiniones poco fundadas o subjetivas. Antes que discutir como o a quién corresponde articular una prohibición, nos parece necesario abrir un debate serio y responsable sobre qué usos deben darse al Pontón como conjunto y replantearse seriamente el por qué algunas actividades (como la pesca, por citar un ejemplo) están reguladas y vigiladas y otras, quizá con mayor impacto sobre el entorno, la contaminación o salubridad del embalse y, como el baño, sobre la vida humana, no lo están en absoluto. Otros aspectos que pueden ser relevantes, como por ejemplo el tipo de usuarios que se bañan, han de ser tomados en cuenta a la hora de sopesar los factores de riesgo y de intervenir sobre ellos.

Desde el principio, en la ESS hemos mantenido una postura pragmática: cualquiera que sea la situación, el hecho es que el baño se produce (al igual que otras actividades, como el piragüismo o la pesca), por lo tanto hemos intervenido en la medida de nuestras posibilidades, hasta dónde entendemos que llega nuestra responsabilidad, intentando informar, concienciar y alertar para que el baño se realice con la mayor seguridad posible y, dando soporte a estudios técnicos que aporten datos fiables a tener en cuenta a la hora de tomar decisiones al respecto. La seguridad del baño en el Pontón es un problema de regulación, recursos y planificación de medios, zonas y servicio de Socorrismo, que es técnicamente susceptible de organizarse con un nivel de seguridad adecuado, como quedó demostrado durante los dos años en que hubo Socorristas. En definitiva, estamos hablando de voluntad y de dinero.

Cada año, desde 1995, desde la ESS hemos llevado a cabo actuaciones en este sentido, nuestra presencia en los medios de comunicación y en los márgenes del Pontón verano tras verano aconsejando a los usuarios. En los próximos días, la ESS pondrá en marcha la campaña informativa “Pon todo de tu parte” dirigida a concienciar a los usuarios sobre el baño seguro en el embalse y, a través la presencia de Socorristas, uniformados recoger y atender las dudas y sugerencias de las personas que lo utilizan y crear un sentimiento de prevención y prudencia.

En los tiempos que corren, puede ser una excelente oportunidad articular en torno al Pontón iniciativas que contribuyan tanto a conservar el entorno y las condiciones del agua, como a abrir posibilidades de desarrollo económico y humano ligadas a la utilización, en un marco regulado, de las potencialidades que ese entorno y un medio acuático con indudable atractivo y posibilidades, ofrecen a segovianos y visitantes y que pueden ser un impulso adicional nada desdeñable. Regularlas y tener muy en cuenta los riesgos que todas las diferentes actividades comportan, articulando medidas para prevenirlos y minimizarlos coadyuvará a que todos salgamos beneficiados de una utilización racional del Pontón Alto.

Es dentro de esta reflexión, donde estimamos que debe inscribirse la cuestión del baño, independientemente de que, transitoriamente, sea altamente aconsejable adoptar medidas cautelares, restringiendo la actividad acuática a las zonas con menor riesgo objetivo, e implementando acciones de prevención, vigilancia e intervención. La presencia del equipo técnico de la ESS en las próximas reuniones que han anunciado las diversas administraciones debe ser imprescindible como asesores expertos y objetivos, y así se lo hemos hecho saber a todas las partes implicadas.

Sea de quien sea la competencia, (doctores tendrá la administración para determinarlo) es necesario actuar con diligencia y agilizar los dilatados plazos que se manejan en las administraciones, para hacerlo sin demora y sin esperar a Agosto. Y desde luego, articular un acuerdo con el suficiente calado para que el Pontón Alto cuente, de una vez por todas con una regulación amplia que contemple todos los aspectos que la sociedad segoviana demanda y que forma parte de la responsabilidad de quienes nos gobiernan.