Cuatro de cada diez alumnos de Castilla y León repite antes de alcanzar cuarto, el último curso de la ESO (Enseñanza Secundaria Obligatoria), aunque sólo dos no obtiene el título. Menos éxito logran los matriculados en Bachillerato ya que la mitad no finaliza el ciclo y, especialmente, entre aquellos que eligen un ciclo formativo de grado medio.

Sin embargo, la Comunidad saca mejor nota en fracaso escolar que el resto del país ya que el 31 por ciento de los alumnos españoles abandona los estudios obligatorios antes de graduarse, cifra que duplica la tasa media de la Unión Europea.

En ese sentido, según recoge el volumen número 29 de la colección de Estudios Sociales de la Fundación la Caixa, ‘Fracaso y Abandono escolar en España’, nueve de cada diez alumnos que dejan la ESO son repetidores de curso. Para los autores, Mariano Fernández Enguita, Luis Mena y Jaime Riviere, todos profesores de Sociología de la Universidad de Salamanca, una de las causas es la “rigidez” del sistema educativo. Además, desde que se puso en marcha la reforma educativa en el curso 1999-2000, el porcentaje de estudiantes que obtiene la titulación mínima obligatoria ha bajado más de un cuatro por ciento.

Asimismo, en Castilla y León la implantación de la ESO ha tenido menor repercusión en la reducción del grupo de escolares que no termina los estudios obligatorios, en concreto, del 0,6 por ciento. El motivo es que la Comunidad partía de una mejor posición, sólo superada por el País Vasco y Asturias, donde un mayor número de alumnos termina la ESO. El porcentaje de la autonomía, referido al curso 2005-2006, (77,5 por ciento) es similar al que presentan Navarra y Cantabria.

Los alumnos castellanos y leoneses, al igual que el resto de sus compañeros de otras comunidades, repiten mayoritariamente al llegar a la ESO, casi dos tercios, si bien, casi un 20 por ciento cursa cuarto habiendo repetido en dos ocasiones, es decir, con 17 o más años. Este porcentaje es el más elevado del país, incluso, supera al de comunidades con mayor fracaso escolar como Andalucía, Baleares, Canarias o Castilla-La Mancha, lo que indica que en estas comunidades estos alumnos abandonan sus estudios al no promocionar de curso.

Las mujeres españolas aventajan claramente a los hombres a la hora de la graduación: 78,6 por ciento frente a 64,9 por ciento en el curso 2006-2007, casi 14 puntos porcentuales de diferencia. A los 15 años los varones repiten más y aspiran a menos que las mujeres. Las cifras indican que un menor número de chicos cursan a la edad prevista sus estudios, en concreto, en cuarto de la ESO, existe una diferencia de casi cuatro puntos, distancia que se mantiene entre aquellos que han repetido una o más veces.

 

Estudiar o trabajar

Terminada la educación obligatoria, parece que nada fuerza a los adolescentes a permanecer en el sistema educativo. En ese momento, se les abre la posibilidad de abandonarlo en dirección al mercado de trabajo o simplemente al hogar. A los 17 años, la escolarización se mantiene en Castilla y León en cifras elevadas, superiores al 87 por ciento. Precisamente, en este tramo de edad, la distancia con la media nacional se dispara hasta los 11,8 puntos. Sin embargo, este porcentaje cae hasta el 45,6 por ciento entre los jóvenes de 18 años, aunque rebasa en más de siete puntos al total de España. Junto con la Comunidad presentan también cifras positivas Aragón y el País Vasco.

Para los que continúan en el sistema llega el momento del bachillerato y los ciclos formativos de grado medio. El fracaso escolar es menor en los dos años que dan paso a la universidad ya que más de la mitad consigue la titulación, un 15,5 por ciento más que al inicio de la década de los años 90. Por el contrario, en el caso de la formación profesional sólo dos de cada diez consigue acabarla, lo que supone que su alumnado suele tener mayoritariamente más de 18 ó 20 años.