No sé ustedes, pero normalmente en cada cumpleaños o cada fin de año, mi cabeza hace un recorrido por los momentos vividos durante una etapa que acaba, o comienza, todo según se mire. Pues bien, hoy es uno de esos días. Han pasado ya cinco años desde que Audacia comenzará a andar, en unos inicios complicados en los que algunos apostaban con fuerza por ese proyecto, otros miraban con curiosidad, varios con rechazo y los menos con ansias de fracaso… No hace falta que les diga las bondades (o no) de una ciudad como Segovia.

En estos tiempos, hemos aprendido mucho, muchísimo, y hemos crecido como equipo, como profesionales y como personas. Sin duda, el balance es positivo, muy positivo, mucho mejor de lo que hubiéramos pensado. Hemos tenido la suerte de aprender mucho de nuestros clientes, empresarios y profesionales de pura cepa que saben gestionar compañías y buscan en nosotros un toque creativo, haciéndonos partícipes de ilusiones y proyectos. A veces la palabra gracias se queda corta para describir la suerte que tenemos de colaborar con algunas personas de las que aprendes y aprendes sin parar, es sencillamente fascinante…

Además, no se lo voy a negar, hemos aprendido a base de golpes y de algún episodio que, aún queriendo borrarlo de nuestras mentes en un primer momento, ha conseguido hacernos fuertes y ahora recordamos entre risas en la oficina. Les pondré un ejemplo, ocurrido en agosto del pasado año, cuando un empresario nos contrató para un evento que contaba con financiación de la Diputación Provincial. Dicho empresario quiso invitar al Ayuntamiento de Segovia y, en el momento de la inauguración, la ira de un diputado, en concreto de Rafael Casado, a punto estuvo de estropear una auténtica fiesta. Voces, insultos y amenazas hacia nosotros porque su cólera le hacía creer que no sería el protagonista de la foto y que evolucionaron en dos semanas de amenazas en las que nos hacía llegar que no pensaba pagarnos así como su intento de desprestigio que, como no podía ser de otra manera, quedó en nada, ya que todos nos vamos conociendo en una provincia así, más que a nadie a ellos, principalmente personas así.

Historias como esta nos han hecho fuertes, como una sonada denuncia que tuvimos, y también aquellas en las que hemos sido capaces de plantar cara a instituciones y administraciones diciendo no a proyectos, aunque sólo sea con nuestra humilde opinión. Somos pequeñitos, pero todas las voces son importantes como nos quedó claro con este otro ejemplo, el del Palacio de Congresos de Segovia, ese proyecto propagandístico, presentado una y otra vez, y del que nos hemos mostrado contrarios (yo personalmente). Hicimos poco más que escribir un artículo de opinión pero, les aseguro, que ni en mis dos maternidades juntas hemos recibido tantas felicitaciones, así como avisos de ‘cuidado María con las consecuencias’. Consecuencias que, claro está, las hubo, y las habrá por estas líneas, pero no tenemos miedo. Las llamadas de gabinetes autonómicos, a nosotros y a clientes, para coaccionar de poco sirvieron, quizá perdimos un cliente (con sus disculpas bien claras ante el condicionante) pero no hemos perdido la dignidad y seguimos defendiendo, y defenderemos salvo recibir argumentos sólidos no políticos, que no se trata más de una caciquada que cuenta con la opisición de una ciudad entera, de muchos miembros del Gobierno regional y que, cívicamente, ha dicho con 13.000 firmas que no. ¿y de qué han servido? Veremos…

En estos momentos, cuando Burgos ha despertado para decir basta, es cuando uno piensa si, cívicamente, es posible cambiar las cosas. Condeno la violencia, la condeno rotundamente, y más cuando los radicales aprovechan la excusa para dañar, pero también condeno el comportamiento caciquil e interesado de la clase política, su falta de pudor, sus ansias de poder, de protagonismo, sus aires de grandeza y su falta de conocimiento de cómo gestionar un presupuesto, condeno que consideren que pueden hacer y deshacer a su antojo. Ambos comportamientos, la violencia ciudadana y la violencia (de otra manera) política hacen daño, y mucho.

Y no les descubro nada cuando les digo que así pasa aquí, no nos engañemos, en todos los bares se oye, los empresarios se quejan en foros, en incluso en redes sociales… Muchas instituciones buscan en Madrid lo que ni siquiera saben se molestan en buscar en Segovia, o contratan ‘a dedo’ a empresas ‘amigas’. Pongamos un ejemplo, las contrataciones, continuas y prorrateadas, por parte de la Diputación a una empresa  ligada estrechamente a uno de los colaboradores más estrechos de Presidencia. A la orden del día.

En medio de este caos, y cuando los agentes sociales, los empresarios (aunque no se atrevan a pronunciarse) y los ciudadanos están HARTOS, (con mayúsculas) de la clase política llega el cruce de declaraciones entre el alcalde y el consejero de Presidencia. Entiendo la postura de Arahuetes, estamos ofendidos con el proyecto del Palacio de Congresos, y también la de Santiago Juárez, porque puede entenderse como una llamada a la movilización, lo entiendo de verdad, ambos defienden y argumentan… Lo que no consigo entender es que que desde el PP regional no se ponga orden, aquí el vaso comienza a estar colmado. Quizá es necesario no mirar hacia otro lado, y visitar Segovia para revisar las escalas que se hicieron en viajes a China (aún sin aclarar), conocer las cuentas de Palacio y aclarar subidas de dietas o cobro de estas en algunos casos. Los ciudadanos necesitan empezar a tener información, y ver cómo la política sirve de algo, también para hacer desfilar a los que no son honestos. De lo contrario, las burradas, barbaridades e irresponsabilidades ajenas no podemos denunciarlas.

Efectivamente, y haciendo uso de la frase de moda, diríamos todo esto, la política local, regional y nacional va de burradas, barbaridades e irresponsabilidades. Quizá un día la gente se canse de aguantar y dejar de mirar hacia Madrid para empezar a cambiar una Segovia condicionada por los comportamientos de algunos, no líderes, pero si dirigentes políticos, ¿lo ven posible? A mí me cuesta creerlo, sin embargo cuando veo amigos y empresarios ofendidos con este tema, cada vez más y más, siempre les digo que ellos pasarán y nosotros continuaremos. Aunque no consuela, al menos reconforta pensar que todo lo que sube de esa manera, siempre acaba bajando…

Y… ¡cómo no! una vez más me olvidé de ceñirme a nuestro aniversario, así que volvamos a ello, y hagámoslo marcando propósitos y objetivos, sólo un par de ellos: seguir creciendo como empresa y como profesionales, ofreciendo lo mejor a nuestros clientes sin contar con las instituciones gestionadas a dedo, y, por supuesto, no dejando que nadie nos calle sin argumentos, que nadie nos calle ‘porque sí’. 

Sólo me queda darles las gracias una vez más, y van cientos, por seguirnos y estar al otro lado, por confiar en nuestro equipo,,, brindemos por nuevos años y nuevos sueños, el de una Segovia que evoluciona y en la que los políticos realmente piensan en los ciudadanos y no en sus intereses y protagonismos particulares.

 

María Coco Hernando / Directora de Audacia Comunicación