El gasto farmacéutico acumulado en Castilla y León entre enero y junio de 2011 descendió 44 millones de euros respecto al mismo periodo del año pasado de manera que se pasó de 379 millones en el primer semestre de 2010 a 335 en 2011, lo que supone un recorte del 11,49 por ciento. Este dato resulta mejor que la media nacional, con una disminución del 11 por ciento, lo que sitúa a la Comunidad como una de las que mejor controla el gasto en medicamentos.

Fuentes de la Consejería de Sanidad aseguraron en una nota de prensa recogida por Ical que la política farmacéutica aplicada en los últimos años, centrada en el fomento de la prescripción de medicamentos genéricos y por principio activo, ha contribuido a que Castilla y León haya conseguido reducir el gasto durante los seis primeros meses del año.

Además de estar entre las mejores regiones en cuanto a gasto acumulado, la Comunidad también ocupa un lugar preferente en el conjunto del Sistema Nacional de Salud en la comparativa interanual, es decir, entre julio de 2010 y junio de 2011, con un descenso en la factura de medicamentos del 9,8 por ciento, también mejor que la media estatal (9,42 por ciento), que ha supuesto bajar de 755 a 681 millones, es decir, 74 millones menos.

Por su parte, el número de recetas dispensadas en los centros de salud regionales en el primer semestre fue de 26,9 millones, con un aumento del 2,2 por ciento sobre 2010 (26,3 millones). En cuanto al gasto medio por receta, se redujo un 13,40 por ciento al bajar de 14,4 euros a 12,47 euros.

Respecto al porcentaje de medicamentos genéricos dispensados, la última cifra disponible, relativa a enero de este año, indica que Castilla y León es la segunda región con mayor porcentaje, un 36,05 por ciento, sólo superada por Andalucía, con un 39,76 por ciento, y muy por encima de la media nacional, fijada en un 31,4 por ciento.

Esto significa que casi cuatro de cada diez envases de medicamentos dispensados en las farmacias de la Comunidad corresponden a especialidades farmacéuticas genéricas (EFG), es decir, medicamentos con la misma eficacia terapéutica, seguridad y calidad que los originales, aunque con un precio menor que los de las marcas comerciales.

Además de la prescripción de genéricos y por principio activo, la Consejería de Sanidad tiene en marcha otra serie de medidas para contener el gasto como, por ejemplo, la formación e información sobre medicamentos a los profesionales, la edición de guías farmacoterapéuticas y las acciones realizadas sobre los pacientes crónicos polimedicados.