Había una vez una niña que tenía los ojos tan grandes que todo lo que miraba se le iba metiendo dentro de los ojos. Un día se miró al espejo y tuvo la sensación de caer y caer. Entonces, su madre le dijo: Deja de mirarte al espejo, porque al final, te vas a caer dentro.

Ésta la degustación que la contadora Patricia McGill concede durante una conversación sobre su participación en el II Ciclo Internacional de Narración Oral ‘Cuenta Cuarenta’ que acogerá la ciudad de Ávila entre el 23 de febrero y el 23 de marzo y en la que participarán un total de 15 narradores. La cifra duplica a los contadores del año pasado ya que las sesiones principales, que tendrán lugar durante cinco sábados en el Colegio de Arquitectos, incorporarán dos narradores.

McGill aún no ha diseñado su guión a la espera de conocer los planes de los compañeros con los que compartirá sesión para idear algo conjunto. Tampoco es que el guión sea una pauta rígida para ella que, asegura, intenta contar en cada momento lo que le apetece.

A Patricia McGill no le contaban cuentos de princesas para irse a dormir. Ni de princesas, ni de niñas que visitaban a su abuelita y que eran abordadas por el lobo en medio del bosque. Su abuela y su madre le leían libros, nada de cuentos populares, o le relataban historias de la familia que, con una ascendencia como la suya (tatarabuelo irlandés, bisabuelo escocés, abuelo argentino, padre brasileño y madre con raíces italianas) da para mucho. “Mi identidad es múltiple y me da la posibilidad de elegir quién soy, cómo soy, lo que quiero decir y con qué historia lo quiero decir”, explica en declaraciones a Ical.

Quizá su predilección por los libros tenga mucho que ver con aquella noche de septiembre de 1973 en la que, con motivo del golpe de estado acaecido en Chile, ayudó a su familia a quemar todos aquellos libros que podían comprometerles. Tenía cinco años.

McGill es una de las novedades del cartel, según avanzó la coordinadora de Cuenta Cuarenta, Patricia Picazo. También debutan Carolina Rueda (Colombia) y Quique Cadaval (Riveira, La Coruña). Repiten contadores de la primera edición, como la romancera Patricia Gullón, especialista en narración oral de Castilla y León y el argentino José Campanari.

Victoria Gullón se presenta a sí misma como “contadora de historias y cantadora de romances”, una profesión que desarrolla desde hace más de 20 años para la que bebe fundamentalmente de la tradición oral castellana y leonesa. Natural de Puebla de Sanabria (Zamora) explica que sus montajes se basan en contar, cantar y recitar aquello que ha ido aflorando en su memoria y reforzando con los recuerdos de nuestros mayores.

“Yo nací en los años 50 y siempre cantábamos mientras realizábamos las tareas”, recuerda; costumbres que se pierden cuando uno se marcha a la ciudad pero por las que, al menos en su caso, vuelve el interés superada cierta edad. “Cuando llegas a los 40 te das cuenta de que pasan los últimos trenes y vuelves atrás”, confiesa.

Es nuestra “memoria ancestral”, esa que, como ella misma dice, necesita ser refrescada porque la ha sepultado el constante bombardeo de imágenes y sonidos al que estamos sometidos. Una memoria que necesita un empujoncito para que las historias, los romances, las canciones populares que alguna vez oímos regresen del lejano recuerdo y puedan seguir transmitiéndose de generación en generación.

A pesar de llevar toda una vida de romancera, habla con un contagioso entusiasmo de su trabajo, sobre todo de la parte de escuchar a los mayores, portadores de tanta sabiduría y tradición popular que son capaces de contarla como nadie. Esas historias del abuelo que pocos ahora se detienen a escuchar. Victoria Gullón se propone que su paso por el ‘Cuenta Cuarenta’ sirva para que sus espectadores presten atención a esos contadores de recuerdos que pueden estar en cualquier lugar y que, quizá, puedan entonar junto a ella el ‘Romance de la bastarda y el segador’ que canta desde el otro lado del teléfono: “El emperador de Roma / tiene una hija bastarda / que la quiere meter monja / y ella quiere ser casada”.

Festival

De nuevo ‘Cuenta Cuarenta’ será una de las sedes del Festival Internacional de la Oralidad de Elche y a su vez, extiende sus lazos hasta Valladolid con la intención de que los narradores que pasen por Ávila también participen en ‘Los domingos de cuento’.

‘Cuenta Cuarenta’ es mucho más que un festival de cuentos para adultos, importante puntualización, ya que con sus actividades contribuye a dinamizar la hostelería y este año, como novedad, llevará a cabo una campaña de sensibilización de la mano de Autismo Ávila.

Será a través de las rondas de cuentos que se desarrollarán los sábados por la mañana por los establecimientos de hostelería que colaboren con la iniciativa. En estos tapeos los participantes irán recopilando imanes para la nevera con pictogramas, básicos para la comunicación de las personas con autismo. Con esas imágenes deberán construir una historia que se difundirá a través de Twitter y con la que participarán en el sorteo de un fin de semana para dos personas en la Casa Rural de La Serrota, en Narros del Puerto.

Con este juego, comenta Picazo, el objetivo es que los participantes se pongan en la situación de las personas con autismo y hagan un esfuerzo por comprender y compartir los retos que supone este trastorno.

Las rondas de cuentos estarán animadas por la música del grupo local de percusión Yembalé & Brazilian Set y por un proyecto denominado Snorkel Brass Band compuesto por músicos castellanos y leoneses que se han unido para la ocasión y que han creado un repertorio específico. No faltarán en la segunda edición las sesiones golfas, con degustaciones nocturnas de cuentos.

Además se han incorporado conferencias que contarán con ilustres de la ciudad como Emilio Rodríguez Almeida. Habrá una charla sobre el autismo y una mesa redonda sobre arquitectura y narración oral en la que arquitectos y contadores disertarán sobre los espacios escénicos más apropiados para contar cuentos porque ayudan al espectador a que su imaginación se dispare y viaje a los escenarios de esas historias.

Organizar todo este programa de actividades ha sido posible gracias una financiación colectiva que se ha recaudado con una campaña de ‘crowdfunding’ que, en principio, finalizaba este fin de semana pero que se baraja la posibilidad de alargarla unos días más para alcanzar el objetivo de los 2.000 euros.

Aunque para el inicio del Cuenta Cuarenta todavía habrá que esperar una semana, el pasado miércoles, 13 de febrero, se inició, con la Cuaresma el programa a través de la red social Twitter de ’40 días, 40 historias’ con minicuentos para dormir que se publicarán cada noche. Esta actividad, que se hereda del año pasado, se completa esta vez con las 40 curiosidades sobre el autismo que se enviarán cada mañana; iniciándose así la sensibilización que continuará durante el festival.