El Sindicato Independiente de Cajas de Ahorros y Afines (CSICA) va a proponer a ACARL y al resto de sindicatos la firma de un convenio colectivo sectorial, con duración de un año, con el propósito de abrir un periodo de negociaciones en 2012. Así lo ha explicado su presidente nacional, Luis Alameda, tras considerar que esta alternativa “interesa a todos, podríamos (sindicatos y empresas) suscribir y cerrar el convenio antes de que concluyan las negociaciones vigentes del convenio colectivo de la banca” según CSICA, en el contexto actual, a firma de un convenio de banca previo, lamentablemente, “nos abocaría a la práctica totalidad del sector a regirnos por aquel, hoy por hoy difícilmente homologable al convenio sectorial de cajas de ahorros”.

Con esta solución se pondría un punto y seguido a la falta de avances en las negociaciones del convenio colectivo sectorial que, añade Alameda, “sólo cabe atribuirla a la preocupante desorientación de las direcciones de las Cajas de Ahorros. Después de meses de negociaciones y contactos, la patronal de las Cajas (ACARL) mantiene silencio en los procesos y contactos con las organizaciones sindicales”.   

 

Mantener bonus de dirección

Según CSICA, ACARL siempre ha pretendido la firma de un convenio con una duración de dos años y sin incrementos salariales. Para ello, la patronal aducía a las dificultades que probablemente deberá afrontar el sector en el 2013-2014. «Este argumento nos parece insostenible y oportunista, especialmente teniendo en cuenta que muchas entidades han renovado sus direcciones, prácticamente todas y cada una de las empresas siguen manteniendo unos sustanciosos ‘bonus’ para sus máximos ejecutivos», añaden desde el sindicato de Cajas de Ahorro. Asimismo, Luis Alameda, presidente de CSICA quisó afirmar que «no deja de ser ofensivo que, apelando al realismo económico y social, nos planteen esfuerzos de contención económica que, en mayor o menor grado, acabará reinvirtiendo en los bolsillos de nuestros directivos».

Por todo ello, CSICA hace un llamamiento a la «responsabilidad por parte de la ACARL, ya que la patronal tiene la oportunidad ahora de practicar aquello que tantas veces invoca, pero muy pocas veces practica», finaliza Alameda.