El paso de las candidatas polacas a la Capitalidad de la Cultura 2016 continúa raudo por Segovia dejando tras de sí la estela de la cultura que sus proyectos están llevando a cabo en la lucha por convertirse en la ciudad embajadora de la cultura del 2016. Si la semana pasada fue la delegación de Lublin, esta semana ha sido la de Wroclaw 2016, que continúa abriendo posibles vías de colaboración con nuestra candidatura.

Un equipo encabezado por el Profesor Adam Chmielewski, director de la institución Wroclaw 2016, e integrado también por Katarzyna Zielinska, Grzegorz Maryniec y Roland Zarzycki se han reunido con Nuria Preciado, directora gerente de la Oficina Segovia 2016, y otros integrantes de la misma para hablar sobre áreas potenciales de colaboración.

Así, Wroclaw 2016 se ha interesado por las características de los eventos culturales en Segovia, para poder replicarlas en la “Feria de Wroclaw” que tendría lugar en esta ciudad del suroeste de Polonia con el objetivo de promocionar la cultura española. También se ha hablado de la gastronomía ligada a las relaciones humanas, de las formas de comunicar la candidatura a los ciudadanos, de programas de intercambio de artistas y estudiantes y de planes de formación conjunta en el campo de la cultura. Wroclaw ha mostrado cómo puede contribuir a los cuatro ejes programáticos de Segovia 2016: Bravo!, Konexionex, Convergentes y Paisajes.

Tras la reunión matinal la concejala de Cultura del Ayuntamiento de Segovia, Clara Luquero, ha recibido a la delegación de Wroclaw en la Sala del Ayuntamiento de Segovia.

Wrocław se presenta en su dossier de candidatura como una ciudad con una historia cosmopolita, un modelo en miniatura de Europa que recoge el máximo de la diversidad. La apertura ha sido su rasgo constitutivo. Se muestra también como un laboratorio de cultura en el cual se desarrolla un incesante proceso de las metamorfosis recíproca de diferentes culturas que se encuentran aquí en el pasado y en actualidad.

Wroclaw es la capital económica, cultural e intelectual de la Baja Silesia. Situada en la rivera del Río Óder, a lo largo de los años ha pertenecido a Bohemia, Austria, Prusia y Alemania, hasta que tras la II Guerra Mundial pasó a formar parte de Polonia. En la actualidad es una de las ciudades polacas con una economía más dinámica y uno de los mayores centros culturales del país. Cuenta con un gran número de teatros, museos, cines y galerías de arte, con la Ópera Wroclawska como principal escenario de la ciudad. El edificio histórico de Hala Stulecia, reconocido como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2006, es otro de los símbolos de Wroclaw.

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