Uno de cada cinco consumidores castellanos y leoneses confunde los significados de fecha de caducidad y de consumo preferente, lo que puede influir en su salud o en que gran cantidad de alimentos válidos para el consumo vayan a parar al cubo de la basura, según un estudio realizado por Hispacoop (Confederación Española de Cooperativas de Consumidores y Usuarios), de la que Eroski forma parte, con el fin de determinar el nivel de desperdicio de alimentos en el ámbito doméstico.

Para hacer este análisis, en Castilla y León se entrevistó a un total de 210 personas responsables de las compras, almacenamiento y preparado de alimentos en el hogar, de las que tres de cada cuatro eran mujeres con una media de edad de 47 años. Solo el 1 por cientos de los encuestados reconoció que suele tirar comida a la basura, mientras que el 99 por ciento restante aseguró que intenta conservarlos en el frigorífico o congelados, aunque entre ellos un 3 por ciento confesó que al final acaban por tirarlos.

La percepción general es que apenas se tira nada, aunque luego los datos detallados muestran otra realidad. En cifras, la mayor proporción de desechos se concentra en las frutas y verduras (un 54 por ciento de los entrevistados de la Comunidad reconoció que las tira a la basura); los cereales, productos de panadería y pastelería (un 40 por ciento); pescados y mariscos (un 24 por ciento); carnes (un 22 por ciento), y comidas preparadas/precocinadas, embutidos y pasta, arroz y legumbres (un 20 por ciento). Para todos los demás grupos de alimentos, el porcentaje es inferior al 17 por ciento.

Respecto a la confusión entre fecha de caducidad y de consumo preferente, uno de cada cinco encuestados las confunde (la primera indica en qué momento deja el producto de ser seguro para el consumo alimentario y la segunda cuando deja el productor de garantizar que sus cualidades organolépticas estén intactas sin que ello suponga un riesgo para la salud).

Solo un 9 por ciento atribuye a ambos conceptos un significado falso, aunque un 20 por ciento cree que la fecha de caducidad quiere decir que a partir de esa fecha el alimento ya no conserva sus cualidades específicas pero que es seguro comerlo, un error que puede repercutir en consumir alimentos en mal estado, y otro 22 por ciento opina que la fecha de consumo preferente significa que a partir de esa fecha no es del todo seguro comer ese producto, lo que puede provocar que gran cantidad de alimentos válidos vayan a parar al cubo de la basura.