Conoce el pueblo de los cacharreros de Segovia
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En el nordeste de la provincia de Segovia, sobre un alto que domina el paisaje de la comarca, se alza Fresno de Cantespino. Su historia y su identidad esconden una singularidad que aún resuena entre sus calles. Tal y como explica Turismo Provincia de Segovia, es conocido en la comarca como «el pueblo de los cacharreros».
El origen de un nombre ligado a la tradición alfarera
El apodo no es casual. Durante generaciones, Fresno de Cantespino fue un referente en la producción de piezas de barro (los “cacharros”), elaborados de forma artesanal. La abundancia de arcilla en la zona favoreció el desarrollo de una tradición alfarera que se convirtió en una de las principales señas de identidad del municipio.
Este vínculo con la cerámica no solo pertenece a la memoria reciente. Se remonta miles de años atrás. En el entorno se han hallado vestigios de piezas campaniformes de estilo Ciempozuelos, datadas entre el III y el II milenio antes de Cristo, lo que demuestra que el trabajo con el barro ya formaba parte de la vida de sus habitantes en la prehistoria. Incluso hay indicios de actividad alfarera que se remontan al V milenio a. C., situando a la zona como un enclave de larga tradición artesanal.
De oficio cotidiano a patrimonio en riesgo
Durante siglos, la alfarería fue mucho más que una actividad económica: era una forma de vida. Familias enteras se dedicaban a modelar el barro, aprovechando los recursos naturales del entorno para fabricar utensilios domésticos que luego se comercializaban en la comarca.
Sin embargo, como ha ocurrido en muchos puntos del medio rural, el paso del tiempo y los cambios en los hábitos de consumo han reducido notablemente esta actividad. Hoy en día, apenas queda un taller tradicional que mantiene viva esta herencia. Aun así, su presencia simboliza la resistencia de un oficio que forma parte del alma del pueblo.
La huella de esta tradición sigue visible en el propio paisaje urbano. Muchas de las edificaciones conservan estructuras de adobe, un material estrechamente ligado a la arcilla local, que recuerda el vínculo histórico entre el territorio y quienes lo habitaron.

El pueblo de los cacharreros, un municipio con historia
Más allá de su tradición alfarera, Fresno de Cantespino es un municipio con una larga trayectoria histórica. En su término se han encontrado restos de época romana y visigoda, así como vestigios de un castillo medieval que evidencian su importancia estratégica en el pasado.
El municipio no se limita a su núcleo principal. A él pertenecen varias pedanías como Cascajares, Cinco Villas, Gomeznarro, Pajares de Fresno, Riahuelas, Prado Pinilla y Castiltierra, cada una con su propia identidad dentro de este territorio común.
En Castiltierra, por ejemplo, se trabaja en un proyecto de recuperación de la cubierta de su iglesia, con la intención de crear un centro de interpretación vinculado a los yacimientos arqueológicos de la zona. Muy cerca, la ermita del Cristo del Corporario se mantiene como uno de los espacios más significativos para los vecinos.
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