Los novillos de la ganadería de los Hermanos Peralta han protagonizado un complicado y accidentado encierro en Cuéllar, que vive sus fiestas patronales en honor a la Virgen del Rosario. Las dificultades comenzaron nada más salir de los corrales, y al final sólo entraron en la plaza de toros cuatro novillos, tres en un grupo y un cuarto algo descolgado. Los dos bravos restantes se quedaron el campo, uno a la salida de los pinares, y otro antes de la bajada a la zona de El Embudo.

La indisciplina de los novillos se dejó notar desde el comienzo del encierro a las ocho de la mañana, al separarse de la manada y arremeter contra los caballistas, que debieron emplearse a fondo. Uno de los astados fue el que más problemas causó y fue imposible reconducirlo con la manada, por lo que, tras numerosos intentos, se le anestesió para trasladarle al coso en un camión.

A la entrada del casco urbano, una vez que iba a comenzar el recorrido por las calles, otro novillo se salió hacia su derecha y se quedó rezagado en la zona del rastrojo, donde trató de embestir a los caballistas que querían reconducirlo. Este mismo animal se había quedado descolgado anteriormente, pero había sido reunido con la manada de cabeza.

Mientras el resto de la manada entró en las calles a gran velocidad. El grupo lo encabezó un novillo negro, que a partir de los paseos de San Francisco fue relevado por otro de capa roja. Fue en esta zona donde se produjeron algunas caídas de los corredores.

En definitiva, en la plaza se encerraron los cuatro novillos y posteriormente se trasladaron los dos que habían quedado rezagados y hubo que dormir con dardos anestésicos. En la enfermería se atendió tan solo a una persona con algunas contusiones, mientras en el campo hubo un balance de tres caballos corneados.

Los novillos encerrados hoy serán lidiados por la tarde por los diestros Francisco Montiel, Fernando Adrián y Rafael Cerro.