La consejera de Agricultura y Ganadería, Silvia Clemente, ha insistido en que la nueva PAC presentada en Bruselas afectará a la competividad del sector primario porque no estimula la mejora de la producción.

Clemente, que participó en la firma de un convenio para promover el cultivo del ajo y la comercialización de su semilla, apuntó varios motivos para rechazar la propuesta. Especialmente señaló la pérdida de partidas económicas que recibirán los agricultores y ganaderos de la Comunidad.

A su juicio, resulta suficiente “saber que perdemos recursos para no estar de acuerdo con esta reforma”. Señaló que el diseño de la nueva PAC “no apuesta por la mayor productividad” y “no se apoya la producción”. “Sólo se recogen pagos uniformes y eso no estimula una agricultura más productiva, por lo que afecta a la competividad del sector”.

Clemente afirmó que las pérdidas económicas para Castilla y León no pueden calcularse, y para ello recordó que desde el Ministerio no se ha facilitado ese cálculo a pesar de habérselo pedido desde hace meses. “Al conocer que iba a haber una rebaja en torno a un 11 por ciento, a finales de 2010, pedimos que ese impacto económico lo desarrollara el Ministerio, y así podríamos tener ahora una aproximación de las pérdidas económicas”.

La consejera recordó que el nuevo diseño de las ayudas abogan por un pago básico para todos o el cumplimiento de ciertas obligaciones medioambientales que supondrá un 30 por ciento de los pagos directos, y representa una merma de los recursos económicos”. Además dijo que cada agricultor percibe ahora según la producción de 2001 y 2002; “y esta tarifa plana pretende igualar a todos los agricultores, pero por abajo; lo cual es negativo, pues la cantidad es más baja que la que cobran de media los castellanos y leoneses”.