Las paradas cardiorespiratorias suponen unos 24.500 fallecimentos en España, y muchas son las ocasiones en las que una actuación a tiempo puede salvar vidas. El Miniterio de Sanidad así como las más relevantes instuciones cardiacas a nivel internacional, recomiendan la instalación de desfibriladores en lugares de gran afluencia de público tales como gimnasios, campos deportivos, centros comerciales y de ocio, etc.

La importancia de la instalación de estos aparatos en los diversos lugares pasa por la seguridad de saber que ante cualquier imprevisto de una forma rápida y segura se puedan salvar vidas. Por este motivo la empresa Entelia ha presentado los desfibriladores externos semiautomáticos (DESA), una respuesta eficaz a un eventual paro cardiaco por fibrilación ventricular que puede prevenir la muerte súbita. Unos aparatos que en Segovia no están muy extendidos a excepción de lugares como el CENEAM, el Pabellón Pedro Delgado o la Real Fábrica de Vidrio de La Granja.

Desde 1.300 euros hasta los 3.000, cursos de atención y formación del personal necesario o desde una inversión de equipos para empresas de alrededor de 20 personas, por 2.500 euros, se hace posible la cardioprotección del recurso más preciado. Las personas.

Jose Manuel Santiago, profesional en emergencias sanitarias e instructor en reanimación cardiopulmonar y desfibrilación semiautomática; junto a Joaquín Quiñones, profesional en emergencias sanitarias y director de gestión de Entelia Cardioprotección; han explicado en rueda de prensa la importancia de la adquisición de estos equipos que «salvan vidas». El ejemplo  que ambos profesionales han citado nos lleva a la más cercana realidad de un futbolista: Miguel García de la Unión Deportiva Salamanca, que gracias a uno de estos aparatos se recuperó de un infarto en pleno campo de juego. 

Un equipo electrónico que diagnostica y trata las paradas cardiorespiratorias automáticamente, administrando una descarga eléctrica con sólo apretar un botón tras la colocación de los parches de desfibrilación. Previniendo así la muerte súbita por paro cardiaco.

Una vez más, la prevención puede salvar vidas. Y es sólo un aparato el que marca la linea entre seguridad y riesgo.