La localidad de Carbonero El Mayor intentará entrar en el Libro Guinness de los Récords con la celebración de un encierro taurino formado por más de 60 bueyes de la ganadería Naturbuey, que es la mayor explotación de bueyes de trabajo español del país. En total participarán más de 60 animales que serán conducidos por caballistas y pastores por el recorrido habitual de los encierros y que supondrá que el Ayuntamiento pueda entrar en el libro de los récord mundiales con el mayor encierro mixto, y el que se prevé la participación de unos 300 caballistas.

La cita forma parte de los actos de las fiestas en honor a la Virgen del Bustar, que se desarrollarán a partir del viernes y en las que los encierros forman parte de la programación anual. Este año se incorporará además esta novedad, que en principio iba a llevar un mayor número de animales, pero, por motivos de seguridad en la plaza de toros, se han limitado las cabezas de ganado que se encerrarán.

Jesús García, copropietario de la ganadería y del restaurante El Riscal, conocido por ofrecer carne de buey, recordó que existe mucha ilusión por llevar a cabo el encierro que permitirá contemplar toros mansos de 1.200 kilogramos y de gran cornamenta.

El recorrido comenzará a las 9.30 horas y partirá de la finca Naturbuey, a tres kilómetros del centro del pueblo, y, tras 45 minutos de recorrido por el campo, serán encerrados en la plaza, para devolverse luego a su lugar de partida.

 

Antecedentes

Fue hace medio siglo cuando los propietarios del restaurante que un día fundaron Jesús García Pascual y su esposa Petra Alvarez García en 1958 en el centro de Carbonero, decidieron especializarse en carnes. En 1977 el restaurante se trasladó al exterior comenzando así una nueva época. Hace 15 años, la puesta en marcha de su explotación vacuna dedicada a la cría de bueyes abrió una nueva etapa en la marcha de esta empresa que actualmente regentan los hermanos Jesús y Javier García Alvarez. De la hostelería se encarga Jesús, mientras Javier dedica más tiempo al ganado. La empresa comercializa la carne bajo la marca registrada ‘Cabu’.

Según Jesús García, los bueyes pasan el tiempo suficiente hasta adquirir un engrasamiento óptimo que luego se traduce en una extraordinaria calidad de carne. Son sacrificados en el momento en el que consiguen el peso ideal, entre los 800 y los 1.100 kilogramos y algo más de ocho años de vida. Tras los rigurosos controles de sanidad, las cámaras del restaurante acogen la maduración precisa. El resultado final es una carne de inmejorables características organolépticas y una buenísima infiltración de grasa. Se sirve fileteada en crudo junto con piedras de barro calentadas a altas temperaturas en el restaurante ‘El Riscal’.