La fusión entre las cajas rurales de Burgos, Fuentepelayo, Segovia y Castelldans (Lleida) gestionará un volumen de negocio de 2.417 millones de euros, a través de 104 oficinas con 273 trabajadores, repartidas por siete provincias (Burgos, Segovia, Ávila, Palencia, Cantabria, La Rioja y Lérida), con 95.000 clientes y 29.400 socios. La caja, con sede operativa en Burgos y social en Segovia, conservará las marcas de las entidades impulsoras en sus territorios de origen, aunque para su expansión empleará la nueva denominación CajaViva Caja Rural. El presidente de la nueva sociedad cooperativa de crédito, Pedro García Romera, explicó que la fusión responde a la necesidad de “ganar tamaño” en un contexto de crisis y aprovechará el “hueco” dejado por las cajas de ahorro para impulsar su negocio.

El director general de la entidad, Ramón Sobremonte, sostuvo que su objetivo es “liderar el concepto de caja que ya no existe” con la desaparición de las entidades de ahorro, apostando por “la cercanía, la flexibilidad y el conocimiento del cliente”, porque “las decisiones que se toman a distancia sólo generan frialdad”. “Ahora no existen más que bancos y cooperativas de crédito”, recordó, para defender que mantendrán los “principales ideales” con los que nacieron en los años 60 de banco solidario frente a la “exclusión financiera”, que cobran “mucho más valor” en el contexto actual de crisis. “Queremos ser motor de desarrollo, crecimiento, progreso y futuro”, sentenció.

García Romera redundo en este asunto, consideró “triste” la desaparición de las entidades de ahorro con “solera” y afirmó que aunque “no ha sido bueno para nadie”, la cooperativa de crédito que preside intentará paliar su oferta de servicios, ya que ambas fórmulas tenían bases comunes. El alto ejecutivo remarcó la “salud” de las cooperativas de crédito y recalcó que ni una de ellas ha solicitado apoyos y han pasado todos los exámenes a la banca. “Esto demuestra nuestra fortaleza y solvencia”, dijo.

Pedro García Romera dejó claro que pese a su fusión “seguirán” trabajando con sus “caja hermanas” de Salamanca, Soria y Zamora, en el seno de la Unión Regional de Cajas. En este sentido, y preguntado por una posible fusión del conjunto de estas entidades de la Comunidad, defendió el respeto a la libertad de cada caja, y apostó por consolidar el nuevo proyecto, aunque “el futuro está abierto”, dijo. Gacía Romera también manifestó que CajaViva también se mantiene como miembro “relevante” dentro del grupo Caja rural, integrado por un centenar de cooperativas de crédito, con más de 2.800 oficinas, 9.900 trabajadores, 56.500 millones de euros en activos y un beneficio bruto el año pasado de 175,5 millones.

El director general de la entidad adelantó que la estrategia de negocio de la cooperativa contempla una “expansión pausada”, ya que lo importante es “consolidar” el proyecto actual, aunque adelantó que a principios de año abrirán una oficina en Valladolid. Asimismo, en el futuro reforzarán su presencia en Ávila y Palencia, ya que en Burgos y Segovia están fuertemente implantados; mientras que en el resto de provincias, asumió, las rurales de Salamanca, Soria y Zamora, con las que mantienen una “excelente relación”, posicionan a las cooperativas de crédito suficientemente. El presidente de la nueva caja apostilló que su “prudencia” y seguridad a la hora de hacer negocios les ha permitido ahora “vadear la crisis”.

Pedro García Romera también analizó la nueva marca CajaViva para su expansión, con un logotipo que mantiene la espiga “modernizándola”, con el verde que les vincula al campo y el amarillo que traslada la energía del sol. Recalcó que se trata de una espiga “granada que crece”, que recuerda sus orígenes “rurales y agrarios”, pero que muestra su reto de expandir ese “modelo de éxito” al resto de sectores más allá del agroalimentario, que representa entre el 30 y el 35 por ciento de su volumen de negocio.

Ramón Sobremonte también precisó que el proceso de fusión se inició el 4 de octubre de 2011, por las rurales de la Comunidad, y se sumó al mismo la entidad leridana en enero, la más pequeña de España, para ganar dimensión. Asimismo, durante los días 23 (Fuentepelayo), 24 (Castelldans) y 28 (Burgos y Segovia) de marzo se celebraron las asambleas generales en las entidades para abordar la fusión, que aprobaron el proceso “por unanimidad” de todos los socios. El día 15 de junio, se produjo la unión jurídica con el registro mercantil de Caja Rural de Burgos, Fuentepelayo, Segovia y Castelldans, S.C.C., y una semana más tarde, se culmina la fusión operativa, sin que se registrase “ni una sólo incidencia tecnológica” de clientes, gracias a que contaban con una plataforma informática conjunta dentro del Grupo Caja Rural. Por último, el 23 de julio concluye el proceso tras la inscripción en el registro especial de cooperativas.