Las negociaciones para la fusión entre Caja España y Caja Duero han encallado después de una reunión de la comisión negociadora durante dos horas en el parador de Tordesillas que ha terminado sin acuerdo, según informaron fuentes de las entidades. Representantes de ambas entidades y la Junta de Castilla y León se reunirán mañana en Madrid con directivos del Banco de España para informarles de la situación que califican “desencuentro” tras dos intensas reuniones. Al encuentro, que se produce a petición de Caja Duero, asistirán, por parte de esta entidad su presidente, Julio Fermoso, y su director general, Lucas Hernández, mientras que desde Caja España acudirán el presidente, Santos Llamas, y el director general adjunto, Javier Ajenjo. La viceconsejera de Economía, Begoña Hernández, representará los intereses de la Junta de Castilla y León. El objetivo de la reunión es informar de primera mano al organismo supervisor de las razones por las que las negociaciones han encallado, pero también recabar la opinión del Banco de España sobre esta situación y las posibilidades de salir del atolladero, informa la agencia de noticias ICal

En el fondo de la cuestión, Caja España y Caja Duero tienen una concepción diferente de la fusión. La primera entidad apuesta por la dualidad en determinadas áreas estratégicas de la caja resultante y un reparto a dos de las diferentes áreas, mientras que la segunda quiere una “caja sólida y eficiente”, con un núcleo ejecutivo fuerte y arropado por las distintas direcciones generales y todo ello con una única sede: Salamanca. Según ha podido conocer Ical de fuentes de la negociación, la propuesta de Caja Duero supone en realidad crear una sede ejecutiva “fuerte” en Salamanca, dejando para León la configuración de una “sede social” y “representativa”, con la presidencia en el edificio Botines pero carente de “poder ejecutivo real”. En definitiva, se trata de dos conceptos diferentes sobre la fusión. Así, Caja España plantea la existencia de una sede social, una ejecutiva nominal y dos sedes operativas, mientras que Caja Duero aboga por una sede ejecutiva operativa, desde donde se dirija el negocio. De este modo, sostienen que «si la columna vertebral está en Salamanca, lo lógico es que los medios operativos también lo estén», según fuentes de la entidad.

La negociación estaría encallada, según distintas fuentes consultadas por Ical, y la reunión de esta tarde en Tordesillas sólo habría servido para constatar la falta de acuerdo para avanzar significativamente en el proceso de fusión. Así las cosas, la pretendida unión de Caja Duero y Caja España para crear la que sería la octava entidad financiera del país podría estar en un momento “crítico”, según fuentes del sector, hasta el punto de que las posiciones que mantienen unos y otros son “irreconciliables hoy por hoy”.

Caja Duero considera que ha hecho una propuesta “equilibrada y razonable” para el posicionamiento de cada una de las dos entidades en el mercado financiero y en función de los datos aportados por la consultora KPMG. En síntesis, la caja con sede en Salamanca propone para esta ciudad la Dirección General resultante, los departamentos de Comunicación y Relaciones Institucionales, el Gabinete de Integración, la Obra Social, el Negocio de la Red Comercial, Medios, Informática y Desarrollo. Mientras que para León quedaría la Presidencia, el domicilio social, la Secretaría General, la asesoría jurídica, la sede de las empresas participadas y el negocio de banca privada y corporativa.

Según fuentes de Caja España, la propuesta que de nuevo ha hecho Caja Duero en la mesa de negociación es “difícil de aceptar” porque en la práctica supondría dejar en Salamanca el 70 por ciento de todas las divisiones de la nueva entidad resultante de la fusión y sólo el 30 por ciento en León. La dirección de Caja España estaría también expuesta a la presión de consejeros de la entidad, que ven una pérdida de posicionamiento de la caja en el debate sobre el estado financiero y el fortalecimiento de cada una de las dos entidades.

En cambio, Caja Duero, y según ha podido saber Ical, sostiene que el posicionamiento financiero actual de ambas entidades otorga a la institución con sede en Salamanca el mayor peso y, por tanto, la capacidad de “liderazgo” en la negociación. “La propuesta hecha en la mesa de negociación refleja con generosidad esa situación”, apuntan.

Ahora cabe pensar dos cuestiones. De un lado, si las negociaciones van a continuar o, por el contrario, van a romperse; y de otro, si Caja Duero y Caja España tienen un plan alternativo o plan ‘b’, que estaría en la línea de un proceso de integración o SIP (Sistema Institucional de Protección) con otras entidades del entorno.