La lápida que desmiente el gran mito de la Vera Cruz
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Si hay un templo que despierta pasiones y leyendas en las afueras de Segovia, es la Iglesia de la Vera Cruz. Su extraña planta dodecagonal recorta el horizonte y custodia una de las fábulas más fascinantes de la historia medieval: el supuesto refugio subterráneo de una de las órdenes militares más perseguidas del mundo.
La lápida que desmiente el mito templario
A pesar de la fama popular que vincula este lugar con la Orden del Temple, los documentos de piedra dicen otra cosa. En el interior del tempo, bien visible, se conserva una inscripción epigráfica grabaja que data de Abril del año 1246, año 1208 en nuestro calendario actual.
La traducción no deja lugar a dudas para los historiadores: los fundadores y gobernantes de este lugar sagrado fueron los Caballeros de la Orden del Santo Sepulcro. Sin embargo, la tradición popular segoviana ha ignorado sistemáticamente este texto durante siglos.
La obsesión segoviana con los monjes soldados
¿Por qué se empeña la tradición en culpar a los templarios de su construcción? El célebre cronista Diego de Colmenares ya criticaba en su época este fenómeno, explicando que en Segovia cualquier edificio de apariencia misteriosa y de incierto origen se atribuía de inmediato a los templarios.
Tras la trágica supresión de la orden de 1312 por una bula del Papa Clemente V, proceso que incluyó atroces tormentos y la muerte en la hoguera del Gran Maestre Jacobo de Moray; el impacto de la sociedad europea fue tan brutal que la presencia templaria se convirtió en un mito imantado a la Iglesia de la Vera Cruz.
El brocal sin fondo y el pozo de hierro
El interior de la iglesia rompe todos los esquemas arquitectónicos tradicionales al desarrollarse de forma anular alrededor de una capilla central de dos pisos. Justo debajo de esta cámara central, los cimientos de roca caliza parecen esconder un misterio.
Cuenta la leyenda que se ha intentado alcanzar el fondo de esta zona introduciendo larguísimas barras de hierro que jamás encuentran suelo firme. Para los lugareños, la capilla funciona en realidad como el brocal de un gigantesco pozo tallado en la roca y, posteriormente , cegado para ocultar algo valioso.
Laberintos ocultos y los doce caballeros fantasmas
La leyenda más fantástica de la Vera cruz asegura que bajo el pozo sin fondo se encuentra la entrada a un inframundo subterráneo. Se dice que existe una inmensa cripta con galerías laberínticas que descienden de forma secreta hasta el cauce del río y que se pierden bajo el páramo segoviano.
Según el mito, en esa cripta subterránea se ocultaron doce Caballeros Templarios. Espantados al conocer la condena a muerte de su Gran Maestre y la persecución de su orden, se escondieron allí para librarse de sus captores.
La creencia popular afirma que, gracias a una especial gracia divina, estos doce guerreros permanecen incorruptos y ocultos en el subsuelo de Segovia, esperando en su refugio a la llegada del Juicio Final.

