El Cristo que resucitó a un pueblo fantasma segoviano
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En el despoblado de Agejas, cerca de Cabañas de Polendos, existe una iglesia románica que se niega a desaparecer. Lo que podría ser solo un montón de piedras, cuenta hoy una historia de fe y creatividad.
El pueblo que se borró del mapa
Agejas estuvo habitado durante siglos, pero no fue hasta mediados del siglo XIX que sus últimos vecinos se marcharon. Hoy solo quedan restos de sus caras y su imponente iglesia de los siglos XI y XIII, que se mantiene en pie con el transcurso del tiempo.

Un Cristo suspendido a cuatro metros
En 2014, cuando el edificio amenazaba con el derrumbe total, ocurrió algo sorprendente. El ceramista Miguel Ángel Molinero creó una obra única: El Cristo de Agejas. Esta imagen, hecha con forja, piedra caliza y arcilla de Espirdo, está suspendida en el aire a más de cuatro metros de altura entre los muros desnudos de la iglesia.
El renacer de la devoción
Lo que empezó como una iniciativa artística para evitar el abandono se convirtió en un fenómeno social. El Cristo despertó tal interés que los vecinos volvieron a la iglesia olvidada para dejar flores a sus pies, devolviendo la vida espiritual a un lugar que llevaba más de un siglo de silencio.
Una joya entre encinas y fresnos
La iglesia es el punto clave de la ruta de senderismo «Arroyo de Polendos y San Medel». Su silueta es inconfundible a la distancia gracias a su espadaña con los dos huecos enmarcados en ladrillos, destacando en un paisaje de encinares y vegetación de ribera junto al arroyo de Polendos.
Imagen destacada de Arturo Francisco Barbero – Trabajo propio, CC BY-SA 4.0 (Wikipedia)

