El Laboratorio de Procesado de la Imagen (LPI) de la Universidad de Valladolid (UVa) está involucrado en un proyecto que acaba de ser aprobado en la convocatoria CENIT del Ministerio de Ciencia e Innovación, en el que va a trabajar para detectar señales de alarma en pacientes que han sufrido alguna enfermedad de tipo cardiovascular. Este proyecto global en el que participan diez empresas y diez organismos de investigación del país, entre los que ocupa un papel destacado el laboratorio de la UVa, recibirá un total de 25 millones de euros, de los cuales 570.061 euros irán destinados al grupo de la UVa que va subcontratado en el proyecto por la empresa Atos Origin.

Esta investigación “Convergencia de Tecnologías Médicas para la Gestión Integral del Remodelado Cardiovascular” está coordinada, en su parte empresarial, por el Grupo Quirón y, en la investigadora, por la Universidad Pompeu Fabra. Se enmarca dentro de los objetivos de la convocatoria de los proyectos CENIT que tienen como fin grandes proyectos de investigación en áreas de importancia estratégica para la economía española y mejorar su posicionamiento tecnológico.

El trabajo del que se encargarán los miembros de este laboratorio de la UVa será principalmente la captación e interpretación de señales electrofisiológicas y tomas de imagen en los pacientes que han sufrido algún tipo de enfermedad cardiovascular.

Para ello, se van a realizar dos tipos de investigaciones. La primera enfocada a los pacientes monitorizados durante las 24 horas en sus propios domicilios a través de distintos sensores, que generarán señales de diversos tipos de información y posteriormente serán transmitidos a una central, en donde serán procesadas por el equipo de la UVa y de la cual extraerán unos patrones identificativos y de alarma en dichos pacientes. En la segunda parte de la investigación se tomarán imágenes a través de Resonancia Magnética cuando los pacientes sean ingresados o cuando realicen visitas médicas puntuales con el fin de realizar un seguimiento en plazos de tiempo más largos. Estas imágenes serán integradas con los datos de monitorización para ofrecer una información conjunta útil destinada a los especialistas que tratan a estos pacientes y dotarles de patrones que identifiquen señales de alarma.

Las imágenes de Resonancia Magnética utilizan una técnica denominada Perfusión vinculada también a las dolencias cardíacas, como el infarto. Se trata de un método con el que antes de aplicar la resonancia al paciente se le inyecta un fármaco en la sangre que llega al corazón y se difunde por todo el músculo, y transcurrido cierto tiempo desaparece. El contraste en la imagen que produce dicho fármaco ofrece una información valiosa sobre el estado del músculo cardíaco y se utiliza para conocer el daño producido en el corazón tras un infarto.

 

Trabajos con Neurología, Neurocirugía y Radiología

El laboratorio, catalogado como Grupo de Investigación Reconocido (GIR) de la UVa y ubicado en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Telecomunicación, está inmerso además en otros proyectos de investigación relacionados con la Resonancia Magnética de Tensor de Difusión, una técnica desarrollada en los 90 que a diferencia de la resonancia convencional posibilita estudiar la sustancia blanca del cerebro mediante la observación de la difusión de moléculas de agua, lo que permite identificar la estructura nerviosa del cerebro. Actualmente, los 16 miembros que componen el laboratorio trabajan en esta línea de investigación gracias a un proyecto financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación, en colaboración con el Grupo Recoletas y el hospital Clínico Universitario de Valladolid.

Gracias al laboratorio de la UVa, la técnica de Resonancia Magnética de Tensor de Difusión llegó a Valladolid hace un par de años y se utiliza en las instalaciones del Grupo Recoletas de la avenida de Salamanca y, posteriormente, fue incorporada al Clínico. Las investigaciones van encaminadas sobre todo a los campos de Neurología, Radiología y Neurocirugía. Con ella, y utilizando el Tensor de Difusión, se puede reconstruir con imágenes la estructura nerviosa. En Neurocirugía, por otro lado, es una herramienta muy útil para la planificación quirúrgica, ya que con ella se pueden hacer estudios preoperatorios en la extirpación de tumores cerebrales. Aunque actualmente los estudios son de carácter experimental, en un futuro se pretende utilizar dicha técnica en los procesos clínicos rutinarios.

El LPI ha iniciado una nueva línea de investigación utilizando esta misma técnica con el Departamento de Psiquiatría Infantil del Hospital Clínico Universitario, centrada en el estudio del trastorno de deficiencia de atención por hiperactividad en niños.