En un pequeño municipio segoviano de 145 habitantes, el fuego vuelve a encenderse al ritmo de las estaciones y en sintonía con el producto local. El Parque Ecológico La Dehesa de Cerezo de Abajo, estrena una nueva etapa con la reapertura de su restaurante bajo el nombre de La Chasca de la Dehesa, tras una reforma integral que le permitirá abrir durante todo el año.
El proyecto, impulsado por Iván y Rosana, transforma lo que hasta ahora era un chiringuito de temporada vinculado a la piscina del parque en un restaurante rural con identidad propia, pensado para disfrutar del entorno natural en cualquier estación. «Queremos que deje de ser una piscina con bar en verano para convertirse en un restaurante abierto todo el año que, además, tiene piscina», explican los responsables.
La reforma ha incluido el cerramiento de parte de las instalaciones con grandes ventanales de cristal, una intervención diseñada para mantener la conexión visual con la naturaleza y disfrutar de los cambios de luz y color del robledal a lo largo del año, sin renunciar al confort. El espacio se completa con una chimenea de leña que refuerza el carácter acogedor del restaurante en los meses fríos.
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El horno de leña en el corazón de La Chasca de la Dehesa
El eje de la propuesta gastronómica de La Chasca de la Dehesa es un horno tradicional de leña, construido para trabajar con restos de poda del propio parque y concebido como una herramienta versátil más allá de los asados clásicos. En él se elaboran desde carnes y verduras a la brasa hasta pizzas napolitanas a alta temperatura, ensaladas a la brasa o repostería aprovechando el calor residual.
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«Cuando alguien ve un horno de leña siempre piensa en asados, pero se nos olvida que es una herramienta para cocinar cualquier tipo de producto», señalan Iván y Rosana, que han desarrollado la cocina de manera progresiva y muy ligada al entorno. Esa relación directa con el fuego explica también el nombre del restaurante: chasca, un término popular en la zona para referirse a la leña menuda con la que se aviva el fuego.
«El primer día que fui a encender el fuego, Iván me dijo: enciende la chasca. Al cabo de un rato escuchamos el chasquido del roble. Ese mismo día entró un vecino del pueblo a ver cómo había quedado la obra, y mirando la chimenea dijo ‘qué buena chasca'», recuerda Rosana. Así, el cambio de nombre surgió de forma natural. Bajo el nombre de La Chasca no solo buscan dar identidad a un proyecto, sino reconectar con las raíces y con la cocina de siempre.
Producto de cercanía y cocina de temporada con La Chasca de la Dehesa
La carta se apoya en el producto local y de temporada, con elaboraciones que cambian según lo que ofrece el entorno en cada momento del año. Platos como patatas revolconas con setas, cremas de ortigas o de castañas reflejan una cocina sencilla, ligada al territorio y a la despensa rural y en sintonía con lo que cada estación ofrece en el entorno, como antaño.
Visión de futuro: dinamizar el Parque Ecológico La Dehesa
La reapertura de La Chasca de la Dehesa es también el primer paso de un proyecto más amplio para dinamizar el Parque Ecológico La Dehesa durante todo el año. Entre las iniciativas previstas se encuentran mercadillos de productores locales, eventos estacionales y actuaciones de música en vivo, con el objetivo de convertir el espacio en un punto de encuentro para vecinos y visitantes más allá del verano.
Este parque se compone de un robledal centenario de seis hectáreas en el que se pueden disfrutar multitud de actividades al aire libre, como rutas a caballo, senderismo y micología. Cuenta además con su propia piscina natural, una laguna de baño rustica bajo la sombra de robles y fresnos.













