Segovia vive un momento turístico histórico. Los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística confirman que 2025 ha sido el mejor año jamás registrado en volumen de viajeros y pernoctaciones. La ciudad supera por primera vez los máximos alcanzados en 2019 y consolida un crecimiento sostenido que ya no es coyuntural, sino estructural.
Según el INE, 320.647 personas pernoctaron en Segovia en 2025, generando 579.317 noches, la cifra más alta de su historia, con un crecimiento cercano al 8 % respecto al récord anterior. A través de un comunicado, el Ayuntamiento ha revelado estos datos y explica el crecimiento en el turismo nacional y, de forma especialmente significativa, el internacional. Es una excelente noticia para la economía local, el empleo y muchos sectores que viven, en parte, de ese flujo constante de visitantes.
Pero cuando el éxito se consolida, aparece una pregunta inevitable: ¿cómo se gestiona?
Porque el turismo no solo deja ingresos. También genera residuos, desgaste del espacio público, presión sobre la limpieza, la movilidad y el patrimonio. Y esa factura, hoy por hoy, sigue recayendo casi en exclusiva sobre los vecinos.
Aquí conviene no perder el foco. La tasa turística no es un castigo ni una penalización. Es una herramienta de corresponsabilidad, habitual en la mayoría de ciudades europeas y en muchas capitales españolas. En Segovia, además, el debate ya está resuelto políticamente.
Tasa turística aprobada, pero no implantada
El Pleno del Ayuntamiento aprobó en agosto la implantación de una tasa a los autobuses turísticos, un turismo de paso que utiliza intensamente la ciudad durante unas horas y apenas deja retorno directo. Aquella decisión llegó tras meses de estudio. Desde entonces, han pasado cinco meses más, y la medida sigue sin aplicarse.
A esa tasa para autobuses se suma otra vía razonable y normalizada: la tasa por pernoctación, no por turista, como ocurre en numerosos destinos consolidados. Con los datos oficiales, una aplicación equilibrada permitiría a Segovia ingresar en torno a 2,1 millones de euros al año, recursos destinados a limpieza, mantenimiento urbano y protección del entorno monumental.
Los ejemplos cercanos existen. En Toledo, la tasa que el Ayuntamiento cobra a los autobuses turísticos permitirá ingresar 4 millones de euros en 2026. Y lo más relevante: el turismo no se ha resentido.
Segovia no está ante un dilema ideológico, sino ante una cuestión de gestión. El éxito turístico es incuestionable y motivo de orgullo. Pero el éxito, si no se gestiona, se desgasta.
Toca aplicar lo aprobado, colaborar como en cualquier ciudad madura y convertir el turismo en una oportunidad compartida, no en una carga silenciosa para quienes viven aquí todo el año.
María Coco Hernando, directora de Segoviaudaz.es











