Dirigido a embarazadas y a padres y madres con niños de hasta 36 meses, en el ‘Programa Tacto’ un equipo de especialistas facilitará a los padres las herramientas necesarias a nivel psicológico, educativo y físico con el fin de “fortalecer el vínculo y la relación de apego entre padres y bebés para evitar posteriores trastornos de ansiedad, estrés o angustia”, según explica Teresa Solís, pedagoga especialista en neuropsicología.

El vínculo se establece fundamentalmente en estos primeros meses de vida, pero en ocasiones se manifiestan de forma más tardía los efectos de un vínculo inestable, por lo cual el programa deja abierta la puerta a los padres que se encuentren en esa situación. El tacto es uno de los sentidos más importantes para el ser humano. Es fundamental para comunicarse y especialmente útil en el caso de los bebés. No tenerlo en cuenta durante el desarrollo infantil puede acarrear consecuencias en su crecimiento, especialmente, a nivel emocional y social.

El ‘Programa Tacto’ va especialmente destinado a aquellos padres que se sienten desbordados o que las rutinas diarias se convierten en situaciones complicadas, así como a los que tienen hijos con necesidades especiales o que tengan frecuentes ingresos hospitalarios por enfermedad. Según explica Solís “los padres que viven con un alto nivel de estrés se lo contagian a los niños; si los adultos están nerviosos, los bebés no pueden calmar el llanto”.

La pedagoga especializada en neuropsicología mostrará a los padres cómo potenciar el desarrollo psicomotriz y cognitivo de los pequeños desde un punto de vista lúdico. Teresa Solís apunta a la música como un “estímulo fantástico” para favorecer el desarrollo infantil. Recomienda a los padres cantar a sus hijos desde el embarazo porque a los seis meses de gestación ya empiezan a reconocer sus voces y les ayudará a identificar a sus progenitores y a tranquilizarse. Posteriormente, tiene lugar el reconocimiento de las caras y se irá completando la imagen que el bebé grabará en su cerebro para reconocer a sus padres entre otros adultos, aunque no oiga su voz.

Estimular, no excitar Solís aconseja escoger muy bien los juguetes para edades tempranas. “Que no tengan demasiados estímulos porque un exceso de estímulos satura”, argumenta. Es mejor que los juegos no tengan muchas luces ni sonidos porque pueden provocar un efecto negativo “que exciten al niño, en lugar de estimularlo”.

Durante el programa, los adultos adquirirán las técnicas necesarias para que el juego sea una parte más del aprendizaje, que sepan cómo propiciar el desarrollo del bebé, la manera más adecuada para responder a las exigencias del niño y reforzar los vínculos de unión. En el plano psicológico, la especialista María Noel Firpo define el apego como “el lazo que el niño busca con sus padres”. “Cuando el niño se siente angustiado tiene que poder recurrir al adulto, el apego se activa especialmente en los momentos de estrés” por lo que, justifica, los padres “también necesitan ayuda, hay que enseñarles cómo responder a las necesidades que plantean sus hijos”.

En ese sentido, apunta que “cuando el niño llora es por algo, hay que atenderle para descubrir qué le pasa, que se dé cuenta de que tiene un adulto sensible al lado que le protege desde un punto de vista físico y psíquico”. María Noel Firpo considera necesario “promover la salud mental en los niños para evitar sufrimientos posteriores, derivados de un vínculo inestable”.

 

‘Programa Tacto’ 

Desde el nacimiento, las personas se relacionan a través del tacto. Es la primera toma de contacto con el mundo. De esta forma, los bebés establecen vínculos de apego con sus padres o cuidadores, y es la base del desarrollo de una autoestima positiva que permitirá al menor un desarrollo pleno.

Después, se van priorizando otros sentidos como la vista, el oído o el olfato. La palabra ‘tacto’ también significa ‘sensibilidad’, una habilidad que precisan los padres para comunicarse con los niños dada su dependencia e indefensión. Los organizadores del programa formativo están convencidos de que “es necesario cuidar y cultivar las relaciones de apego entre los padres y sus hijos, trabajar desde la prevención y la educación para minimizar los niveles de ansiedad que en muchas ocasiones presentan, prevenir algunas patologías psicológicas infantiles y, de esta manera, contribuir a que los niños de nuestra sociedad sean más tranquilos y competentes emocional y socialmente”.

Además de los ámbitos educativos y psicológicos, el programa abarcará el aspecto físico en el que Marta Mora, fisioterapeuta especialista en rehabilitación de suelo pélvico y fisioterapia obstétrica, trabajará con las madres su condición física desde el embarazo así como los ejercicios necesarios para el parto y la posterior recuperación realizando sesiones de gimnasia con los bebés que cumplan el doble objetivo de la recuperación física y el establecimiento del vínculo.

“La salud física de la madre influye en su estado mental”, explica Teresa Solís. Según la especialista, el ‘Programa Tacto’ es el único de estas características en España que reúne diferentes disciplinas, con el enfoque particular del curso que se impartirá en Segovia, a partir de octubre, en las instalaciones del centro terapéutico Sinapsis formado por un conjunto de profesionales sanitarios y educativos. Las sesiones serán grupales para propiciar el intercambio de experiencias entre progenitores y crear una red de apoyo.