La Agricultura Ecológica es un sistema de producción agraria y ganadera que prescinde de la utilización de sustancias químicas de síntesis, como pesticidas, fertilizantes y aditivos, con el objetivo de obtener alimentos naturales y con todas sus propiedades nutritivas y, a la vez, minimizar los efectos negativos sobre el Medio Ambiente.

Para reconocer un alimento como ecológico hay que recordar que los términos “ecológico”, “eco”, “biológico”, “Bio” y “órgánico” están reservados en exclusiva a los alimentos procedentes de la agricultura ecológica. En el etiquetado de estos productos debe aparecer el logotipo identificativo.

La producción ecológica está regulada por una estricta normativa de la Unión Europea, que recoge exigencias en materia de producción vegetal, animal, así como de inspección, certificación y etiquetado. Los alimentos ecológicos están sometidos a unos controles adicionales, realizados por entidades de certificación autorizadas e independientes, que garantizan su autenticidad. Los principios generales de la producción ecológica son:

• Promueve la rotación de los cultivos.

• Procura el aprovechamiento “local” de los recursos (como el estiércol para fertilización o los alimentos para el ganado producidos en la propia granja).

• Persigue la selección de especies vegetales y animales resistentes a enfermedades y adaptadas a las condiciones locales.

• Promociona la cría de ganado en zonas al aire libre y con alimentación ecológica.

• Favorece el uso de prácticas apropiadas para la cría de diferentes especies de ganado.

• Limita el uso de pesticidas y fertilizantes, antibióticos para el ganado, aditivos y coadyuvantes en alimentos y otros insumos.

• Prohibe el uso de organismos modificados genéticamente.

En España hay más de 1.300.000 hectáreas de superficie dedicadas a la agricultura ecológica, de las cuales casi 20.000 se encuentran en Castilla y León. A la cabeza en cuanto a espacio dedicado a este tipo de cultivo se encuentran Andalucía, Castilla-La Mancha y Extremadura.