Tal vez sea por cumplir la nueva norma en el primer día, quizás por respeto a la carretera o, posiblemente y la que más posibilidades tiene, por evitar multas por exceso de velocidad. El caso es que los conductores de las principales autovías de Castilla y León acataron al principio la nueva limitación máxima de 110 kilómetros por hora para circular en este tipo de vías y por lo general no superaron esa velocidad, algo que ha podido constatar la agencia Ical en la A-62, entre Tordesillas y Valladolid (el tramo con más tráfico de la Comunidad), la misma vía entre Palencia y Quintana del Puente, así como la A-6 entre Folgoso de la Ribera y Ponferrada.

Precisamente sobre esta última, en los 22 kilómetros de la A-6 que separan la capital berciana de la salida a Folgoso, hoy se observó que los coches circulan a menor velocidad que la semana pasada, si bien son pocos los que cumplen estrictamente con una marcha a 110 kilómetros por hora. Cumpliendo con el nuevo límite, en este recorrido han adelantado al turismo de Ical ocho vehículos, mientras que éste hizo lo propio con sólo tres camiones.

En la estación de servicio de Almázcara, en la A-6 en sentido Madrid, los conductores consultados dudan en general de la efectividad del límite de 110 como medida de ahorro energético y creen que más bien tiene afán recaudatorio. “No tiene ningún sentido”, “Es una tontería”, “Parece que vas parado”, “No se va a ahorrar lo que dice el Gobierno”, “Si a 120 ya era un coñazo, imagínate ahora”, son las opiniones mayoritarias sobre la nueva medida en la gasolinera berciana.

La mayoría reconocen que respetaron desde el principio el límite por ser los primeros días y por temer la multa, pero que más adelante volverán a su forma de conducción habitual. “Hoy la gente lo respeta porque, al ser las primeras semanas, estará más vigilado que se cumpla”, afirmó una conductora que hacía el recorrido Ponferrada- Bembibre, mientras un joven que viaja a Madrid todas las semanas advertía que no entra en sus planes respetar la medida: “Lo haré solo cuando haya un radar, porque sino tardaré una hora más en llegar”.

Uno de los trabajadores de la estación de servicio explicó que las quejas sobre el nuevo límite han sido constantes a lo largo de toda la mañana pero que, en su opinión y por cómo ve pasar los coches por la autovía, “poca gente lo está respetando, sólo levantan el pie donde saben que está el radar”. Y bien es cierto que en la bajada del Montearenas, ante la advertencia de “velocidad controlada por radar”, ya se veía alguna que otra luz de freno.

 

Conductores respetuosos

En el tramo Tordesillas-Valladolid, de unos 30 kilómetros, a la velocidad máxima permitida  sólo nos adelantan dos turismos, aunque son varias las veces que Ical rebasa a vehículos pesados, afirma Ical en el primer día de la puesta en marcha de la ley. Se trata del trazado con mayor densidad de tráfico de la Comunidad, lo que obliga en muchas ocasiones a respetar la señalización máxima, e incluso a circular por debajo de ella para evitar mayores percances, lo que les define como obedientes ante las nuevas señales en las que se ha modificado la pegatina en los últimos días.

En todo caso, los conductores que habitualmente realizan este trayecto coinciden en que la medida de circular a 110 kilómetros por hora “contribuirá a ahorrar poco” y consideran que es recaudatoria y se trata de una subida de ingresos “encubierta” para el Estado, como asegura Ignacio García, de Valladolid.

En este tramo, los vehículos no sólo circulan por debajo de la velocidad máxima en los lugares con radar. Además, suele ser visible la presencia de las patrullas de la Guardia Civil de Tráfico, que en muchos casos, como hoy, estaban ubicados con un medidor de velocidad móvil, justo en la urbanización Panorama y en sentido Salamanca. García cree que el problema de las revueltas en algunos países árabes no afectará mucho a España, pero el Gobierno lo quiere “aprovechar” para bajar la velocidad máxima y recaudar más con los radares.

Aunque no compartan este aumento de la velocidad, todos los conductores consultados lo acatan, como José Ignacio Prieto, de Valladolid, que trabaja en el sector químico, y sí ha visto que los coches circulan a menor velocidad. Además, abogó por poner en marcha otro tipo de medidas vinculadas a las nuevas energías, así como la hidroeléctrica en los embalses y las centrales nucleares, pero también utilizar más el transporte público.

Uno de los trabajadores de una de las gasolineras que hay en el tramo, Carlos Fernández, también explicó que, por lo que ha escuchado en estos días en su lugar de trabajo con los conductores, la medida no supondrá un importante ahorro, en coincidencia con el resto de los consultados. Comparó la medida a la de ir a 30 kilómetros por hora por la ciudad en vías de sentido único, “que no va a servir para nada”.

 

Muchos coches por encima de 110

Por último, los conductores que transitaban por la A-62, en el tramo Palencia-Quintana del Puente, parece que fueron los que menos respetaron la nueva velocidad máxima permitida de 110 kilómetros. De hecho, muchos de ellos circulaban por encima de esa limitación. En torno a entre 30 y 40 turismos rebasaron al coche de Ical por encima del máximo en ese trazado.

En cuanto a los usuarios de la vía, los madrileños Juan Carlos López y José Alberto Benedicto tampoco ven con buenos ojos la nueva medida del Gobierno pues, a su juicio, “se consume más gasolina a 110 que a 120 kilómetros por hora, pues los coches ahora están hechos para circular a más velocidad”. Para ellos, que “prácticamente” viven en la carretera, “el ahorro de energía tampoco se notará”. “Es algo que ha hecho el Gobierno y no sabemos muy bien con qué objetivo”, espetó.

Ellos, que viajan “bastante”, notan además que “se incrementa mucho el tiempo de viaje”, así que han decidido suprimir la parada “para tomar café porque sino se corre el riesgo de estar todo el día en la carretera”, bromeó.

Por su parte, Luis Carlos, Juanjo y David, de Palencia y El Burgo de Osma (Soria), opinan que ir a 110 kilómetros por hora es ir “demasiado despacio” y tampoco creen que vaya a suponer un ahorro notable en el bolsillo ni que la gente esté realmente concienciada de ese descenso. “Veníamos comentándolo en el coche, la gente sigue corriendo igual, sólo que ahora tendrá que ir mucho más pendiente de los radares”, argumentaron. Además, afirmaron que “lo que se corre de menos en las autovías, se hace de más en las nacionales”.